Hola, espero que estés muy bien!
En cuanto a operativa tuvimos una semana algo particular en relación a lo que fueron las anteriores, y como he comentado en otras ocasiones, considero que de los días complicados se pueden obtener aprendizajes y no es conveniente simplemente dejarlos en el olvido. En esta ocasión tomo la oportunidad del caótico viernes para plantear mi teoría, acorde a la cual trabajo actualmente mis inversiones en Estados Unidos. Al tratarse de una interpretación personal, no está libre de errores o ajustes, por lo que te invito a dejar un comentario con tu opinión si entiendes que puede haber factores diferentes que influyan o si quieres compartir tu visión sobre este tema.
Como comenté en la transmisión en vivo del lunes pasado, no le auguraba un gran futuro a la tendencia alcista del dólar en su búsqueda de escapar de mínimos del año. Esta semana volvió a repetirse un patrón que ya parece parte del manual del presidente Donald Trump: cada vez que el dólar amenaza con tomar tendencia alcista, el presidente introduce una maniobra política o económica para frenarlo. En esta ocasión fueron los anuncios del viernes, con su decisión de imponer nuevos aranceles a China y la confirmación de recortes de personal en la administración pública debido al cierre del gobierno, los que actuaron como un freno inmediato sobre la divisa. Creo que no es casualidad ni improvisación, sino que es un plan estratégico para mantener el dólar dentro de un rango manejable, debilitado lo suficiente como para impulsar la producción nacional y las exportaciones, pero sin generar una crisis de confianza en la moneda.
La motivación de Trump proviene de entender que un dólar caro es un obstáculo para la recuperación industrial que promete en su narrativa política. Y entiendo que es importante aclarar que no me baso en la interpretación de su narrativa para llegar a mi conclusión, sino en su plan de fondo. Soy consciente de que Trump cumple con todas las condiciones para encajar en el estereotipo de político populista, y es divertido analizar su discurso cuando se trata de conseguir votos, pero en cuanto a su plan económico veo directrices que se apartan de este camino narrativo y buscan un horizonte muy marcado que no deja tan explícito en su discurso. Un dólar fuerte encarece las exportaciones estadounidenses y abarata las importaciones chinas, dos factores que amplían el déficit comercial y debilitan la competitividad interna. Por eso, detrás de cada gesto de confrontación con China o con la Reserva Federal hay un cálculo monetario, que es el debilitar al dólar sin admitirlo. Es un ejercicio de equilibrio donde la retórica agresiva cumple la función de intervención indirecta.
Lo interesante del personaje de Trump es que no busca intervenir los mercados por medios tradicionales, sino a través de la gestión del relato. Desde su regreso a la Casa Blanca, ha presionado a los organismos estadísticos para modificar la manera en que se recaban y publican los datos macroeconómicos. Cambiar el criterio de medición del empleo, retrasar la publicación de índices o recortar personal en oficinas públicas a través del programa DODGE de Elon Musk, lo que no son actos administrativos aislados, sino que parecen ser tácticas de control informativo. Al reducir la calidad y frecuencia de los datos, el mercado pierde referencias objetivas y se vuelve más dependiente de las declaraciones políticas, es decir, del propio Trump.
Recuerdo haber leído una idea de Michel Foucault sobre el “poder-saber” que puede aplicar a esta situación, ya que explica que quien controla la producción de la verdad (en este caso, los datos económicos) controla también la realidad política que esos datos describen. Si el mercado no puede confiar en los reportes de empleo o inflación, el presidente se convierte en el intérprete legítimo de lo que ocurre en la economía. En ese contexto, la percepción de solidez del dólar ya no se define por la macroeconomía, sino por la narrativa del poder de turno.
Algunos datos de empleo que han salido en el año pueden ser un ejemplo, ya que sorprendieron positivamente, pero sin coherencia con el resto de los indicadores industriales o de consumo. No hubo un respaldo estadístico sólido que justificara la mejora. A esto se suma que, tras la implementación de DODGE y el despido de miles de funcionarios públicos, las cifras se elaboran cada vez más sobre estimaciones, lo que amplía el margen de error y reduce la confianza. El resultado práctico es que el mercado, ante la duda, interpreta debilidad, donde los inversores abandonan posiciones largas en dólar y se refugian en activos alternativos, lo cual contribuye a la depreciación que Trump busca.
No es la primera vez en la historia estadounidense que se utiliza el debilitamiento del dólar como herramienta industrial. En 1971 (en un plan mayormente conocido como Bretton Woods), el presidente Richard Nixon rompió con el patrón oro precisamente porque el dólar estaba demasiado caro frente a las divisas europeas y asiáticas. Con la guerra de Vietnam generando escases de recursos, generando malos datos de empleo y con la industria perdiendo competitividad, Nixon optó por desligar la moneda de su respaldo en el metal más valioso, permitiendo su caída de precio. El efecto inmediato fue un repunte de las exportaciones y una expansión temporal de la industria. Medio siglo después, Trump intenta replicar ese modelo con instrumentos más modernos como la manipulación comunicacional, guerras arancelarias y presión sobre la Reserva Federal. El actual presidente considera que la condición del dólar como moneda de reserva mundial no es un privilegio, sino una costosa carga que ha jugado un papel fundamental en la desindustrialización de la economía estadounidense.
En esa línea, la política de aranceles cumple un doble objetivo. Por un lado, castiga a China, buscando frenar la penetración de productos de bajo costo en el mercado estadounidense. Pero por otro lado genera presión bajista sobre el dólar al aumentar la percepción de riesgo comercial y desincentivar la entrada de capitales extranjeros al país. El resultado es un dólar menos demandado y por lo tanto más barato. De esta forma, cada arancel anunciado no solo es un gesto político hacia su base electoral, sino también una herramienta de política cambiaria encubierta.
Otro de los recursos de más impacto utilizados por Trump es su ofensiva contra la Reserva Federal. La crítica constante a los tipos de interés elevados no tiene un propósito exclusivamente discursivo, sino que busca la presión para bajar las tasas y reducir la rentabilidad del dólar frente a otras monedas, a la vez que desalienta la inversión especulativa extranjera. Es un modo indirecto de restar atractivo a los billetes verdes. Trump sabe que la fortaleza del dólar no le sirve políticamente, y necesita un país que exporte más, que produzca más, y que reemplace importaciones con industria local. Un dólar barato es el lubricante que puede facilitar el funcionamiento de ese engranaje.
La decisión de imponer una tarifa de US$100.000 a las empresas que contraten trabajadores extranjeros con nuevas visas H-1B se encuadra perfectamente dentro del mismo concepto estratégico de proteger la industria y el empleo estadounidense mediante herramientas que desincentiven alternativas extranjeras. Así como la depreciación del dólar y los aranceles buscan hacer más competitivos los productos fabricados en EE.UU., esta elevada tarifa actúa como un arancel a la mano de obra extranjera, encareciendo deliberadamente la contratación de talento internacional para incentivar que las empresas inviertan en la capacitación y contratación de trabajadores estadounidenses.
El apoyo a las criptomonedas constituye otro frente en la estrategia de Trump para remodelar el sistema financiero en detrimento de un dólar fuerte. Al promover activamente la industria cripto mediante una regulación laxa, la creación de una “Reserva Estratégica de Bitcoin” y declarar su intención de convertir a EE.UU. en la “capital mundial de las criptomonedas”, Trump está fomentando deliberadamente una alternativa descentralizada al sistema monetario tradicional. Por lo tanto, lejos de ser una postura aislada, su defensa de las criptomonedas es una herramienta sincronizada con sus objetivos de un dólar más débil para impulsar la competitividad industrial estadounidense.
A pesar de los beneficios que expuse anteriormente, existe un riesgo en que esta estrategia erosione la confianza institucional en el mediano plazo. La manipulación de los datos, la presión sobre la Reserva Federal y la guerra comercial pueden generar un entorno donde la moneda se perciba débil no solo por diseño, sino también por desconfianza estructural. Algo a lo que estamos bastante habituados quienes vivimos en Latinoamérica con nuestras propias divisas. Lo paradójico es que Trump combate un síntoma (el dólar fuerte) debilitando la credibilidad del sistema que sostiene a la propia divisa. Si el control de la verdad económica se vuelve parte de la política monetaria, el precio del dólar dejará de ser un reflejo de la economía y pasará a ser una herramienta de campaña, como ya pasa con otras divisas en el mundo.
En definitiva, mantener el dólar bajo no es solo una estrategia económica, sino una estrategia de poder. Trump ha entendido que en la economía global, la percepción vale tanto como la política monetaria. Al debilitar el dólar, refuerza su relato nacionalista, estimula la ilusión de un renacimiento industrial y genera una nueva estructura de incentivos financieros. Pero si estudiamos los antecedentes históricos, nos dicen que toda depreciación forzada tiene un costo, el riesgo de disminuir la confianza y que el mercado decida por sí mismo cuánto vale realmente la verdad de quien gobierna ocasionalmente esa divisa.
En cuanto a contexto sobre divisas no queda mucho que explicar, pero sí en cuanto a niveles técnicos. El escenario futuro es algo incierto, ya que dependemos de las noticias para justificar movimientos, de manera que este mercado será uno de los más complejos en la semana. Mi postura será el ataque por recorridos de corto plazo y evitando tendencias mayores a las abarcadas por los análisis de swing trading. Una vez que se defina qué tanto puede profundizarse la caída del dólar, será el momento para buscar entradas en algunas de las más volátiles como las asiáticas o americanas.
Ante las noticias sobre la posibilidad de un “alto al fuego” por unos días en Oriente Medio, el crudo tiene su respuesta natural de caída de precios al cierre de semana. Los productores de la OPEC continúan con su estrategia de manipular la producción semanal, lo que se convierte en la única resistencia para la estabilidad de la cotización. Creo que los niveles técnicos pierden relevancia frente a tanta noticia, por lo que no veo un contexto operativo más que en el daytrading.
En cuanto a los metales, el oro fue el más favorecido en la semana, tanto por las noticias como por la debilidad de otros mercados. Continúo con exposición en activos relacionados de cara a la semana próxima evaluando que cualquier profundización negativa sobre las noticias que afectaron al mercado de acciones puede beneficiar más al oro de lo que puede perjudicarlo una cancelación de cualquiera de los anuncios. He retirado mi exposición a la plata ya que he notado una ruptura en la correlación entre el metal y los activos habitualmente relacionados.
Los anuncios sobre aranceles tuvieron repercusión también en los futuros de soja y trigo, debido a la importancia del comercio internacional para este tipo de commodities. Esto se suma al cierre del Gobierno federal de Estados Unidos, que también ha obligado a la administración Trump a retrasar la ayuda prevista para los agricultores afectados por la pérdida de ventas de exportación de soja a China. Todos los precios relacionados a la agricultura caen a final de la semana. De no haber una aclaración a partir del lunes, la continuidad bajista del futuro SZ de la soja debería tener objetivos en mínimos previos de $985 y $984. Incluso con potencial para alcanzar mínimos del año en $960 si Trump confirma los anuncios.
Quienes siguen mis publicaciones y transmisiones saben que hace más de un mes que estoy esperando las caídas como las que tuvimos el viernes. Las señales de debilidad eran muy evidentes y solamente faltaba una justificación a nivel de noticias para emprender el movimiento bajista. En momentos como este mantengo mi estrategia de exponerme a activos conservadores y a las materias primas que mejor resistan el primer impacto. No tiene sentido proyectar ahora posibles movimientos para el mercado estadounidense ya que la volatilidad deriva de los anuncios. De no haber una pronta postura contraria a los dichos del viernes por parte del gobierno de Estados Unidos, el mercado profundizará sus caídas. En cambio, si se matizan las declaraciones, o se reafirma la voluntad de reuniones con el gobierno chino, el mercado podrá recuperar la tendencia previa pronto.
Ya había expuesto mi intención de no comprar activos tecnológicos de gran capitalización, por lo que mi exposición a este mercado se encuentra en el sector de utilidades ya que son las acciones que esperaría que toleren mejor los anuncios. El feriado del lunes puede traer consigo una disminución de volumen, por lo que dependerá de la volatilidad que se presente para tomar nuevas posiciones, a menos que las noticias generen una alta actividad.
La caída del mercado europeo del viernes es demasiado amplia. Lo suficiente como para que en caso de confirmarse el lunes me vea en la posición de pasa este mercado a estado bajista. No tengo en mente compras en activos europeos ya que no es para nada una buena idea en este contexto.
Quizá el mercado en el que será más fundamental estudiar la profundidad de los retrocesos. Si el índice Hang Seng logra perforar los 26.000 a la baja nos enfrentaremos a un escenario sin antecedentes en la tendencia actual. El comportamiento técnico del mercado chino viene siendo impecable, por lo que todavía confío en que exista una postura de resistencia por parte de los inversores que genere compras en los pisos. En caso de una confirmación de rebote técnico, mi prioridad estará en las compañías tecnológicas con visión de compras.
Con la magnitud de las caídas del viernes, la pregunta pasa por el momento correcto para comenzar a posicionarse en ventas en acciones estadounidenses. En caso de haber volumen suficiente en el feriado del lunes se podrá definir de forma más precisa este punto. Además, tenemos el inicio de la tanda de reportes, donde los principales bancos van a presentar sus resultados del trimestre. Esto dará información sobre el sector financiero que puede aclarar la visión de cara a las próximas semanas.
PepsiCo (PEP) presentó su reporte trimestral de ganancias y superó las estimaciones de los analistas en cuanto a ingresos y beneficios, impulsada por la demanda en los principales mercados internacionales, junto con los buenos resultados de su segmento de bebidas más saludables en Estados Unidos. Frente a la debilidad de los sectores grandes, tanto PEP como el resto del rubro de bebidas parecen buenas opciones de refugio de capital. Por lo tanto estaré analizando posibilidades de compra a partir del lunes.
Warner Bros Discovery (WBD) ha rechazado la oferta inicial de adquisición de Paramount Skydance (PSKY) por considerarla demasiado baja, según informó Bloomberg. La compañía no pasa por un buen momento en relación a sus pares del rubro entretenimiento, y Paramount tampoco. En caso de concretarse la negociación probablemente el impacto en precios será para las dos compañías por igual. Ambas empresas parecen generar desconfianza y sus cotizaciones lo reflejan. Decido por el momento no tomar posiciones y dejar estas compañías de lado ya que la correlación de precios con otras empresas del mismo rubro es bastante baja.
Ya que los anuncios que provocaron las caídas del viernes fueron en horario americano, existen muchos mercados que ya se encontraban en fin de semana en ese momento. Esto vuelve más complejo el análisis de emergentes ya que conoceremos la respuesta de precios el domingo a la noche. Los mercados que mejor rendimiento traían en la semana eran los asiáticos, por lo que si logran reducir el impacto de las caídas que sufrieron Europa y América serán una buena vía de escape para poder invertir en la semana con menor riesgo. Espero principalmente Corea del Sur e India, pero hasta no tener la apertura del mercado es inútil especular con opciones útiles.
El peor día en la historia de Bitcoin.
Las cripto actualmente son activos de especulación extrema y no pueden desligarse de sus padres tecnológicos. Hablamos específicamente de esto en la transmisión en vivo de lunes, donde comentamos sobre el parecido de las cripto en relación a las acciones tecnológicas de menor tamaño y el riesgo que implicaba mantener posiciones en estos activos en un contexto como el actual. De todas formas, con un 90% de los inversores individuales en posición de compras, el problema viene por la falta de regulación en el mercado cripto.
Es importante recordar que la gran mayoría de capital invertido en criptomonedas se encuentra en brokers o exchanges donde se les permite mantener un “libro B”, lo que implica tomar como contrapartida los resultados y no las posiciones de sus clientes sin enviar dinero al mercado real. Por lo tanto, el acordar una inversión conjunta de ventas entre estos brokers en momentos de caída general es algo muy rentable para ellos, ya que materializan las pérdidas de los inversores. Ha pasado antes y ahora ha sucedido de forma más exagerada. Es a lo que se expone un mercado con poco volumen y mala regulación.
Hace semanas que estoy planteando ventas en Bitcoin en el corto plazo, las cuales no pude aprovechar a pesar de que se cumplieron debido a la alta volatilidad. Que se hayan registrado caídas desde $122.00 a $102.000 ($20.000 dólares en un día) no es la volatilidad habitual para este mercado, pero sí implica el mantenerse al margen hasta que la situación se normalice. El caso sirve de ejemplo para graficar por qué es bueno ser cauteloso durante un par de meses en cualquier mercado cuando las señales no pintan bien. Y en cuanto a escenarios de compra quedan descartados por ahora, ya que el problema es que las ganancias de las ventas implican un capital que salió del mercado, por lo que un impulso similar al alza debería provenir de nuevo capital minorista entusiasmado, y eso parece más difícil en este contexto.
La operativa más peligrosa para la semana. En contextos de noticias o información macroeconómica como los que tuvimos al cierre de la semana, las condiciones de probabilidad de acierto bajan bastante en el corto plazo. De hecho, mi operativa intradiaria del viernes implicó comenzar con resultados negativos para remontar una recuperación en la tarde. Cuando los inversores grandes se encuentran tomando ganancias de largo plazo o saliendo del mercado, los movimientos cortos suelen ser más impredecibles. A no preocuparse por un mal viernes de daytrading, ya que es esperable una incertidumbre mayor. Lo importante es tomarlo como antecedente para los rimeros días de la semana. Entendiendo que la guía son las noticias, la precaución es el mejor recurso para que no adelgace la billetera. abstenerse de operar situaciones que no cuadren con todos los criterios, elegir activos con tendencia marcada y gestionar el riesgo de forma más conservadora de lo habitual.
Mantengo acciones compradas en los rubros que mejor resisten a las malas noticias del mercado. Acciones de servicios eléctricos y acciones relacionadas al oro de cara a la semana próxima. He evitado todo tipo de acciones tecnológicas en la semana debido a las malas señales y las nuevas compras de la semana siguiente serán dependientes del comportamiento de los precios el lunes. En cuanto a toma de ganancias, tuve una posición negativa en PAAS que decidí cancelar debido a la mala correlación con la plata, mientras que mantengo posiciones relacionadas al oro recuperando de las caídas. La posición de PAAS me generó un resultado negativo luego de varias semanas en positivo de aproximadamente un -0.9% de la cuenta. En cuanto a las eléctricas mantengo ganancias parciales sin concretar de +0.5%, donde espero sumar peso al sector si la situación no cambia.
Que tengas una buena semana. Hasta la próxima!