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Una de las consultas que se repite entre las que me han llegado en estas semanas de mercado en rango es la relacionada a los dividendos. Es entendible que algunos operadores minoristas no tengan paciencia en épocas de pausa general, y que la ansiedad por tendencias y ganancias más veloces los lleve a explorar otras opciones de inversión. Aprovechando que hasta tener la decisión sobre tasas de interés el mercado no genera nada interesante que comentar, tomo la oportunidad para explicar mi postura sobre el tema de dividendos. No pretendo exponerlo como la única verdad ya que dependiendo de la situación de cada inversor las necesidades serán distintas, pero me gustaría explicar un par de razonamientos que a veces se pasan por alto a la hora de evaluar la inversión enfocada en este aspecto puntual.
Para explicarlo de una forma simple, y para quienes no conozcan mucho del tema, un dividendo es cuando la empresa toma parte de su beneficio y lo entrega al accionista en forma de pago trimestral por mantener sus acciones compradas. No todas las compañías lo hacen, ya que algunas reinvierten, otras reparten ocasionalmente, y algunas combinan dividendos y recompras. Históricamente el dividendo se ha presentado como “el pago que le corresponde al inversor”, como una renta o premio que valida la posesión de las acciones de esa empresa, que premia la confianza más allá de las variaciones de precio del activo. Pero creo que hay que detenerse a pensar en la realidad económica posterior al cobro si vamos a invertir enfocados en la rentabilidad de los dividendos.
Si pensamos desde la óptica del dinero como productor de ganancias, hay que tener claro que existen dos intereses diferentes: los de la empresa y los del inversor. Cuando la compañía retiene ganancias, esas manos pueden transformar ese capital en una inversión productiva, como la creación de nuevas plantas de producción, nuevo software, adquisiciones de empresas más pequeñas, marketing que capture cuota de mercado, y más cosas que hagan crecer el flujo de caja futuro. Y veo muchos inversores (incluso profesionales) que no toman en cuenta que el crecimiento de capital, si es correctamente gestionado, termina incorporado en el precio de la acción. Es decir que la ganancia se queda en la empresa y se capitaliza en la valoración del activo generando precios más altos, lo que en mi opinión ofrece un retorno más eficiente que un dividendo inmediato.
Lo explico con un ejemplo simplificado. La compañía “XX” tiene un precio de acción de $10 y yo compro 100 acciones. Supongamos que cuando llega la fecha de distribución de dividendos recibo un pago de $0.1 por acción, lo que implica un ingreso a mi cuenta de broker de $10 ese trimestre. Todo el capital distribuido a los distintos inversores le genera una ganancia inmediata a cada uno que es independiente de la ganancia que se genera con el movimiento del precio de la acción. por lo tanto, si además la acción subió de $10 a $11 desde mi fecha compra, habré ganado $100 con el movimiento de precio, sumando un total de $110 entre precio y dividendos. En cambio, si la compañía “XX” decidiera no realizar la distribución de dividendos, yo no recibiré esos $10 del pago, pero la empresa dispone de ese capital para mejorar su actividad y su capacidad de producción, lo que debería llevar a una mejor performance del precio y a que mis acciones compradas suban $2 en lugar de $1. En este ejemplo, mi ganancia final sería de $200 sin cobrar dividendos, frente a los $110 en el caso de cobrarlos. Obviamente es un caso abstracto pretendiendo explicar el punto y la ganancia no tiene que ser el doble en un caso real, pero además existen otras cuestiones implicadas que comentar.
Otra arista del tema es la fiscalidad. Cobrar dividendos suele activar un pago inmediato de un impuesto que reduce el efectivo que el inversor realmente recibe, mientras que la ganancia por la apreciación del precio permanece intacta. No es un argumento absoluto ya que las normas fiscales varían por país y por perfil de inversor, pero la lógica general funciona igual, donde el evitar la necesidad del tributo impositivo y el reinvertir ese capital que correspondería al inversor automáticamente dentro de la empresa, pueden amplificar el efecto compuesto a favor del propietario de las acciones a largo plazo. Volviendo al ejemplo previo, si la empresa “XX” conserva el capital en lugar de distribuirlo tendrá el poder de mis $10 para mejorar la subida de mis acciones y generar para mi una mayor ganancia con el precio. En cambio, si me pagan esos $10, mi ganancia por el movimiento de precio será menor y el monto de beneficio real será de $7 luego del pago de impuestos.
A pesar de esto, creo que los dividendos son una tradición que proviene de conceptos similares desde los orígenes de la bolsa, lo que genera una resistencia mayor y hace que perduren y tengan relevancia en algo más importante que en una preferencia personal, que es en su aspecto comunicacional y narrativo. Los dividendos son en sí mismos toda una categoría que incluye marketing publicitario, manipulación, engaño y señales de la salud de una compañía. Pagar dividendos puede ser una forma poderosa de transmitir solvencia y estabilidad, ya que una compañía que abona regularmente exhibe la capacidad de su caja de dinero, disciplina y previsibilidad. O por lo menos así es como le gusta interpretarlo a muchos inversores que se enfocan en este tipo de rentabilidad, pero hay que tener en cuenta que la confianza performativa no es siempre sinónimo de salud estructural. Muchas veces el dividendo es un maquillaje. Empresas con problemas de crecimiento o con dificultades para invertir con un retorno atractivo vuelcan efectivo al pago de dividendos para calmar a la base de accionistas. Por esto, creo que como inversores prudentes debemos preguntarnos siempre por la calidad de las reinversiones posibles, y no por la magnitud del dividendo en sí. No es más interesante o más saludable una empresa que me pague un dividendo mayor.
Desde el lado práctico, cobrar dividendos implica un doble trabajo para el inversor: el recibir el efectivo que necesita los trámites impositivos y también el paso de reinvertirlo. Esa reinversión consume tiempo, selección de activos, asumir nuevos riesgos y costos de transacción, y también una nueva exposición fiscal. Si la empresa tuviera mejores oportunidades de inversión, o si su equipo de gestión de capital fuera eficiente, dejar que el dinero permanezca dentro de la compañía es, en muchos casos, la opción más sencilla y rentable para un inversor que busca maximizar retorno total sin convertirse en un trader muy activo.
Existen también argumentos válidos a favor del dividendo que merecen respeto. Para un inversor que necesita flujo de dinero, como una persona jubilada que no tenga otra fuente de dinero, la renta periódica tiene un valor intrínseco difícil de sustituir por apreciaciones de capital. Este tipo de personas pueden sacrificar una mayor ganancia a cambio de un cobro recurrente de montos menores. Además, hay empresas que llevan al máximo su capacidad con rentabilidades sobre el capital y difíciles de superar internamente, y en esos casos la devolución de caja al accionista es una asignación sensata y que puede resultar eficiente.
También creo necesario mencionar a las recompras de acciones como alternativa moderna al dividendo. En este caso la propia compañía realiza una compra de sus acciones. Esta práctica que aplican muchas empresas reduce la cantidad de acciones en circulación, y si el mercado los interpreta correctamente, pueden elevar el beneficio por acción sin sacar efectivo del balance en forma visible para el accionista en ese momento. Además, desde el punto de vista fiscal, los efectos de las recompras suelen ser más neutrales para el accionista que los dividendos en efectivo. Es otra vía por la que la empresa “devuelve” valor, pero con una mecánica distinta y que a mi entender es en muchos casos más eficiente.
Para finalizar el argumento aclaro que mi interpretación de los dividendos no es tan simplista como la expresada anteriormente, sino que buscaba transmitir los conceptos de forma clara para quienes no conocen el tema. Obviamente la eficiencia de la distribución o no de beneficios depende de la calidad de la gerencia de la compañía, del mercado en el que opera y de la etapa de su ciclo de vida. Hay directivos propensos al sesgo de crecimiento por crecimiento en sí, que diluyen valor del capital con adquisiciones que no suman valor, como también otros directivos que en lugar de enfocarse en su compañía al 100% se dedican a intervenir en política, financiar golpes de estado en otros países y planear viajes a Marte. En esos casos, un dividendo que funcione a modo de disciplinador y que los obligue a centrarse en conseguir más capital puede ser un mecanismo sano para enfocarlos y cuidar el dinero de los inversores.
Como todo en las inversiones, no es bueno ser dogmático. Aunque mi preferencia de inversión no se enfoque en el cobro de dividendos ya que prefiero una gestión enfocada en movimientos de precio para generar una ganancia mayor, de todas formas tengo una postura más afin a las empresas que no los pagan. Siempre que los directivos demuestren un criterio eficaz con sus decisiones, entiendo que hay un beneficio mayor en no cobrar dividendos como inversor y permitir que la compañía, que sabe lo que hace, decida la mejor forma de invertir ese dinero para beneficiar a mis acciones.
Si bien el dólar y las divisas europeas esperan la resolución sobre las tasas de interés de la Reserva Federal para moverse, otras han logrado desarrollar pequeñas tendencias. El dólar australiano alcanzó nuevos máximos en la semana luego de superar los niveles principales de retroceso técnico. Esto implica que la orientación de compras es favorable, por lo menos hasta no tener noticias del dólar estadounidense. Espero poder ingresar en dirección a $0.67 en el futuro 6A a inicios de la semana, ya que en esta zona se encuentran mis siguientes objetivos.
El peso mexicano también se encuentra a punto de darme oportunidad de compras, aunque debido a la presencia de niveles técnicos debo esperar uno o dos días más de subida. Lo importante es que se encuentra abandonando el rango lateral que lo detuvo durante el mes de agosto, por lo que si vuelve a máximos del año intentaré compras que pueden extenderse por varios días.
Estados Unidos anunció que pretende imponer sanciones a países que negocien petróleo con Rusia. Por el momento no hay nada efectivo, pero es un factor más que vuelve impredecible el precio del crudo en las próximas semanas. En cuanto al análisis técnico de precios, la situación no ha cambiado y los rangos estrechos no se han quebrado. El activo da oportunidades de operativa intradiaria pero nada de información de largo plazo por el momento.
Los metales son los destacados de septiembre, y donde estoy concentrando el mayor peso de mis inversiones. Durante la semana la plata alcanzó niveles técnicos de largo plazo, lo que llevó a detener la cotización y a generar dudas sobre la correlación con el oro, pero a final de la semana surgieron compras para continuar el movimiento alcista que la posicionaron incluso como más agresiva que el oro. Por el momento no existen señales negativas en este mercado, de forma que a partir del lunes plantearé nuevas ideas de compra en niveles técnicos específicos.
Mis ideas de compra en la soja ya comentadas en semanas anteriores siguen vigentes. Mantenía un momento de espera frente al retroceso parcial de precios, pero el viernes surgieron nuevos impulsos compradores para llevar nuevamente al activo por encima de mis niveles técnicos de compra. De confirmar a inicio de semana estaré planteando compras en activos relacionados.
Tanto el S&P500 como el índice Nasdaq tuvieron un comportamiento ejemplar a nivel técnico respetando tendencias y canales. Es un comportamiento previsible cuando el mercado espera noticias y carece de razones fundamentales para justificar movimiento por otras vías. Lo que no ha cambiado es la estructura interna de las tendencias que han alcanzado máximos históricos. El volumen es bajo y el flujo de capital institucional en momentos alcistas ha sido negativo. Por esta razón continúo sin tomar posiciones en acciones grandes, ya que la probabilidad de falsos quiebres y capturas de volumen es bastante más alta de lo habitual. Dependemos del resultado de la noticia del miércoles a la tarde para que realmente haya un cambio significativo y que las instituciones vuelvan a activarse con más potencia.
El mercado europeo continúa inmóvil, por lo que no veo planes de operativa en un horizonte cercano a inicio de la semana. Luego de que el Banco Central Europeo confirmara que no habrá cambios en los tipos de interés y no dejara pistas de decisiones futuras, la única esperanza de una activación próxima pasa por la influencia que pueda tener la bajada de tipos en Estados Unidos. La única expectativa de operativa especulativa pasa por la situación de Francia, donde los problemas políticos y las manifestaciones generaron dudas. Si la presión social aminora en los próximos días es posible que los activos franceses recuperen para ponerse a la par de los otros países del bloque. Por esta razón he preparado algunos escenarios de compra en acciones como SNY que acompañan con buenos niveles técnicos.
Por el momento estoy cambiando la visión del mercado chino a un estado comprador respecto a la semana previa. Los máximos del año fueron bastante potentes y ya comencé a tomar alguna posición en este mercado. Espero al comportamiento del inicio de semana para confirmar y sumar más compras. El foco de las nuevas posiciones estará centrado principalmente en las acciones de gran capitalización pero con bastante foco en niveles técnicos importantes para reducir el riesgo. Estaré publicando en la web los análisis de gráficas de las opciones más interesantes en las que espero operar. Por el momento no tengo definido al 100% una discriminación por el tipo de activos, pero comenzaré por tecnológicas y comercio.
Las acciones tecnológicas en su conjunto fueron las de mejor rendimiento, pero no me generan confianza. Los impulsos alcistas fueron concentrados en un día, para luego dedicarse a cancelar parte de esas subidas. La gran subida de ORCL influyó mucho, y los inversores comenzaron a venderla el día posterior a la noticia, mientras que aquellas acciones que cerraron la semana en alto no demuestran una base de volumen importante. No voy a tomar posiciones en este tipo de acciones hasta la noticia del miércoles, con la excepción de alguna empresa muy pequeña en la que vea justificación basada en otros criterios.
La acción de TMO es una de las que pretendo comprar si vuelve a superar los máximos de agosto ya que tiene un buen recorrido técnico y el apoyo de algunas instituciones. También espero en TKO ya que el plan era comprarla durante la pasada semana y no logré ingresar. Estaré pendiente de la próxima zona de entrada para sumarme en la tendencia alcista.
Los mercados asiáticos son los más favorables para operar actualmente, ya que Europa y Norteamérica están estancados. China, Japón y Corea del Sur están tomando tendencia y se vuelven más atractivos para buscar compras en la semana. Mexico y Brasil también se encuentran en máximos del año y estaré sumando opciones compradoras para diversificar mientras espero que Estados Unidos vuelva a dar opciones. El único mercado vendedor es Argentina, donde espero poder ingresar a la baja en algunas acciones si se logran superar los pisos de la semana anterior.
Solana cerró la semana superando el canal principal luego de imponer una tendencia potente para los últimos días. Me interesa verificar la correlación de Bitcoin con el comportamiento de índices de Estados Unidos luego de ejecutada la información de tasas de interés. De esta forma tendré una buena señal de independencia o no de Solana como para decidir posicionarme en compras. Ethereum está muy comprimido y por esto lo descarto como complemento para el contexto actual, ya que no veo muchas opciones de recorridos largos en cripto y eso me lleva a elegir los activos que tengan mayor volatilidad en los últimos días.
La semana previa fue muy buena para las opciones de corto plazo. Muchos gap, movimientos amplios y tendencias de gráficos pequeños que fueron estables. En mi operativa de daytrading en acciones tuve una performance mejor a las semanas previas llegando a un 90% de aciertos, aunque es cierto que los escenarios planteados fueron bastante conservadores. De cara a la semana próxima mi principal duda es cuanto puede estancar los precios la noticia del miércoles. Creo que el mismo miércoles a la mañana puede ser un día malo para operar y tomaré una postura de mayor precaución. El provecho estará a inicio de la semana y probablemente en el mercado general sin excepciones. Las especulaciones y los posicionamientos previos a la decisión de la FED pueden generar movimientos constantes para el provecho de los marcos temporales pequeños. Serán días para no apresurarse en las aperturas de mercado, ya que el ingreso de volumen al inicio del día puede ser desordenado y ayudará mucho verificar correlaciones en todas las entradas.
Lo más entretenido de la semana fue la gestión de posiciones abiertas, ya que los beneficios se extendieron respecto a la semana anterior. Las acciones relacionadas a los metales ampliaron la ganancia parcial hasta ahora y continúan abiertas. El total de ganancia parcial actual se mantiene cerca de un +8% sobre la cuenta. Además decidí tomar ganancia en HR en una distancia menor al objetivo previsto, ya que el retroceso era potente en el momento, obteniendo aproximadamente un +1% extra. También tomé nueva posición en China esperando complementar durante la semana próxima. Las posiciones de intradía sumaron bastante, pero pienso armar un registro ordenado para compartir en los próximos días, ya que esos rendimientos los contabilizo por separado a la gestión de largo plazo.
Que tengas una buena semana. Hasta la próxima!