13 a 17 de octubre de 2025

De refugio a especulación

La incertidumbre política como el mayor aliado del oro

Compras de oro

Hola, espero que estés muy bien!

En cuanto a operativa tuvimos una semana algo particular en relación a lo que fueron las anteriores, y como he comentado en otras ocasiones, considero que de los días complicados se pueden obtener aprendizajes y no es conveniente simplemente dejarlos en el olvido. En esta ocasión tomo la oportunidad del caótico viernes para plantear mi teoría, acorde a la cual trabajo actualmente mis inversiones en Estados Unidos. Al tratarse de una interpretación personal, no está libre de errores o ajustes, por lo que te invito a dejar un comentario con tu opinión si entiendes que puede haber factores diferentes que influyan o si quieres compartir tu visión sobre este tema.

💰 Cuando todo el mundo compra

Ese familiar, amigo o conocido que sabe que estas el mundo de las inversiones, y que te ha preguntado en otras ocasiones si era buen momento de comprar dólares, te habrá consultado en los últimos días sobre la idea de comprar oro. Y si no lo ha hecho, deberías ir preparando una respuesta, porque es probable que sea un tema de conversación próximamente. Mientras que quienes estamos en el día a día de los mercados entendemos que la motivación para compras proviene de variables de contexto que nada tienen que ver con el metal en sí, para compradores ocasionales y sin conocimiento en inversiones los valores históricos de cotización y la tendencia alcista tan vertical son un llamador potente para participar.

Llevo semanas argumentando, tanto en mi web como en las transmisiones en vivo, sobre las razones por las que era una buena postura de inversión la exposición compradora en el oro o en activos correlacionados. Y si bien he logrado obtener algún beneficio de este tipo de posiciones, comienzan a surgir algunas preguntas que es bueno realizarse antes de que la situación cambie para estar preparados y entender las señales del mercado. Obviamente, algunas de las pistas más claras se obtienen del estudio del precio, pero también es importante tener en nuestra bolsa de recursos la comprensión de otras variables que afectan al activo. De hecho, creo que tener claras algunas cuestiones estructurales del oro es más importante que para otros activos, ya que no se trata de una acción que utilizaremos ocasionalmente y luego quedará en el olvido, sino que se trata de un activo al que recurrentemente deberemos volver durante toda nuestra vida como inversores.

Algo que a pesar de ser evidente es bueno tener siempre presente, es que el oro en términos puramente físicos cumple varias funciones que lo vuelven distinto a otros commodities. Desde la durabilidad, cierto nivel de escasez, la capacidad de fraccionamiento, y la carga de significado que le brinda su estatus a nivel cultural, generan que las variables a considerar sean diferentes a la inversión en cualquier otro activo financiero. Si bien estas variables no cambian con el tiempo, no implica que las razones que los inversores utilizan para evaluar su valor permanezcan igualmente inalteradas. Mirando un poco la historia, podemos observar rápidamente que las variables que influían en la cotización del oro en el siglo XIX y incluso parte del XX no son las mismas que las actuales.

Históricamente, el oro ha funcionado como ancla monetaria, lo que es uno de los puntos importantes, pero las regulaciones con las que se ata a esta práctica son diferentes en cada período. Un gran quiebre fue el fin de la convertibilidad con el dólar en 1971, lo que marcó un antecedente para las divisas modernas. Este antecedente nos aclara dos puntos de referencia: primero, que la relación del oro con el dinero es política tanto como económica, y segundo, que la confianza en los sistemas monetarios puede erosionarse, lo que lleva a cambiar de criterios respecto a la importancia del metal más valioso.

Entiendo que la sociología es una disciplina que se complementa de forma directa con la economía, y he rescatado de autores como Pierre Bourdieau la importancia del capital simbólico, lo cual es una herramienta útil para entender el significado social que lleva al oro a tener una importancia mayor como reserva en relación a su utilidad práctica. Es verdad que existen segmentos sociales para los cuales el metal representa un escudo frente a la pérdida de estatus (incluso entre inversores que pretenden aparentar solvencia y sofisticación para su portfolio), pero nada comparable al valor que suele dar la masa social en cuanto a la confianza como reserva de valor. Y esto se da principalmente por el hecho de que el oro no depende de la promesa de pago de terceros. No existe un estado que lo respalde, que imponga condiciones o que produzca mayor cantidad. Cuando surgen eventos políticos o macroeconómicos que ponen en la mesa la seguridad del sistema, las expectativas de la masa social se quiebra y las personas recurren a un activo material para proteger el valor de su capital.

Lo interesante, es que a nivel de los estados esta percepción de estatus es igualmente relevante. Desde una perspectiva política, el oro también es un instrumento de soberanía. Los bancos centrales lo mantienen como reserva precisamente para diversificar riesgos y para mostrar solidez institucional. Una precepción que había caído en desuso desde que se desvincularon las reservas de oro frente a las monedas, pero que parece estar volviendo hace ya un tiempo. En periodos de tensiones geopolíticas o sanciones, el oro actúa como activo negociable fuera del circuito financiero tradicional, lo que explica por qué determinadas naciones consideran la acumulación de reservas metálicas una política estratégica más que económica. Eso introduce una dinámica donde la demanda no es sólo de minoristas o fondos, sino de actores estatales con capacidad de compra masiva y horizonte de largo plazo. El oro se convierte actualmente en un recurso anti-sistema monetario frente a la inestabilidad geopolítica.

Por su historia cultural y la forma simple de fraccionarlo, cumple con el objetivo de brindar una cierta confianza. Podría decirse que el oro canaliza de forma efectiva la voluntad humana de evitar riesgos. Si bien no elimina el riesgo del todo, pero modifica la naturaleza del riesgo hacia algo percibido como más controlable, y esto es difícil que suceda con otros activos financieros. Esto habilita al inversor o trader a tomar al instrumento como herramienta multiuso, logrando diversificar, proteger frente al riesgo sistémico, o incluso funcionar como una cobertura psicológica. Lo importante a tener en cuenta, es que el oro puede protegernos de algunas situaciones de riesgo, pero no de todas. Su eficacia depende del momento de contexto macroeconómico y principalmente político. Pero frente a otro tipo de situaciones, los mercados formales de activos siguen siendo la opción elegida por los inversores.

Lo que está ocurriendo en estos días en Estados Unidos es una muestra de cómo la política, más que la economía, está definiendo los flujos de inversión global. Cuando la principal economía del mundo transmite señales de debilidad política, los inversores buscan trasladar su poder adquisitivo hacia un activo que no dependa de decisiones parlamentarias ni de la firma de un decreto. El cierre del gobierno (shutdown) no es solo un evento administrativo, sino que es una muestra simbólica de parálisis en el aparato estatal, y por ende, de fragilidad del dólar como activo de reserva global. Cada vez que en Estados Unidos se encuentran límites para el gobierno de turno, se refuerza la idea de que el poder político puede ser bastante volátil. Esa percepción, que es algo más emocional que analítica, se traduce en compras de oro, especialmente de parte de fondos institucionales que prefieren adelantarse a una eventual pérdida de confianza generalizada en el sistema financiero. Las crisis bajo el actual sistema han existido y seguirán existiendo, pero el detonante de cada una es diferente e imprevisto.

A esto se suma el ruido geopolítico de guerras prolongadas en más de 30 regiones, sanciones cruzadas, tensiones comerciales entre bloques económicos, y la búsqueda de autonomía financiera de países que empiezan a cuestionar su dependencia del dólar. En este escenario, el oro cumple un rol en dos frentes principales, como activo financiero y como herramienta geopolítica. Cuando los estados acumulan reservas metálicas, no sólo protegen valor, sino que envían el mensaje de no depender del sistema bancario occidental. Esa lectura explica el fuerte incremento en las compras de oro por parte de bancos centrales de Asia y Medio Oriente durante el último año.

El oro sobrevive como un símbolo de materialidad y permanencia. Su atractivo no reside sólo en su precio, sino en su resistencia al tiempo político, donde los gobiernos cambian, las monedas se devalúan, los bancos centrales redefinen políticas, pero el oro conserva su narrativa de estabilidad que es transversal tanto para instituciones como para personas de a pie. Esa carga simbólica, que se refuerza en cada crisis, es lo que alimenta tanto la inversión racional como la compra emocional. Y por esta razón no concuerdo con muchos analistas en la manera de evaluar el concepto de burbuja en este activo como en otros. A mi entender, la idea de una burbuja debe evaluarse en un escenario de activos financieros, pero no en activos que además son materiales, ya que estos dependen de múltiples posturas políticas y no de una postura centralizada de un estado o empresa particular.

La pregunta central que me interesa en este ciclo de mercado en 2025, no es por qué sube el oro, sino por qué se repite el mismo patrón cada vez que la política entra en crisis, pero cada vez de forma más depurada, es decir, dando mayor peso al activo original que a sus correlaciones. Si la respuesta implica que los activos materiales como los metales siguen siendo profundamente gobernados por la confianza y el miedo, entonces esto explicaría el por qué, a diferencia de ciclos anteriores, los activos financieros relacionados al oro no tuvieron el mismo rendimiento que el propio metal. En tendencias previas, la correlación de activos respecto al oro era muy fuerte, pero en esta ocasión se ha desgastado mucho. Pareciera que cuando la razón para la tendencia es que la política falla, ya sea por incapacidad, corrupción o parálisis institucional, el miedo se traduce en demanda por aquello que la política no puede manipular. A partir de esto entiendo que el oro funcione menos como inversión especulativa y más como termómetro del desencanto social con el orden financiero bajo un contexto de incertidumbre estatal. Lo que explica la separación entre el metal y las acciones mineras. La menor confianza en el sistema parece ser directamente proporcional a una mayor búsqueda del activo original concreto.

Si esto es así, me lleva a plantear la teoría de que si la próxima tendencia del oro tiene como combustible razones diferentes a la inestabilidad política, entonces las correlaciones deberían corregirse en un nuevo ciclo futuro. Lo que suma una variable más a tener en cuenta para tomar una postura de inversión en cada tendencia del metal y no un esquema en el que atacar el mercado de forma similar y predefinida en todos los casos.

Para nosotros los traders y gestores de portafolio, creo que este contexto nos pone frente a un cuestionamiento interesante. Por un lado, el oro se comporta como refugio clásico, subiendo ante cada titular de incertidumbre. Por otro, su vertical tendencia alcista también puede reflejar un exceso de posicionamiento especulativo, ya que los mismos actores que compran oro por miedo pueden terminar vendiéndolo con violencia cuando la tensión política se disipa. Nuestro desafío profesional consiste en distinguir el flujo emocional del flujo institucional, y calibrar el riesgo sabiendo que la psicología colectiva pesa tanto como la macroeconomía en este activo puntual, pero en diferentes momentos. El impulso que la masa inversora colectiva da a los precios mediante el entusiasmo especulativo es más relevante en una etapa intermedia y avanzada de la tendencia. En cambio, los eventos que dan origen a una decisión de largo plazo por parte de inversores informados, si exponerse o no exponerse al mercado, pertenecen a decisiones de operadores profesionales que concentran su actividad en el principio y final de la tendencia. Creo que difícilmente podremos entender el futuro de una tendencia intentando estudiar el flujo de capital emocional y especulativo.

La idea que pretendo explicar, es que la euforia minorista sobre la compra de oro puede implicar razones que mueven el eje conservador del activo de refugio a una lógica más especulativa. Cuando vemos filas de personas sin conocimiento en inversiones ni historia económica dispuestas a comprar oro físico en las puertas de los bancos, implica que la especulación sobre el valor ha vencido frente a la lógica de un activo de refugio. Las personas no suelen cuidar sus ahorros de forma tan activa con una inversión, sino que cuando compran el activo de forma agresiva es debido a una carga especulativa muy potente. Nadie se dispone a perder horas en filas inusuales solamente porque le interese cambiar sus ahorros de billetes a lingotes, sino que existe una motivación que implica el aprovechar la oportunidad, al observar una tendencia que refleja el miedo mayorista trasladado a precios. Y lo que debemos interpretar no es cuándo el entusiasmo se terminará, sino cuál es la señal que necesitan ver quienes llevan adelante esta tendencia.

A diferencia de lo que sucede con otros activos, existen varios países que se encuentran acumulando oro como reserva. Una práctica que no va a parar y que vuelve más compleja una caída de precios pronunciada. Los retrocesos de precio suelen ser utilizados para comprar por estos estados, en momentos en que el gran público está centrado en el rendimiento de las acciones que pasen un buen momento. Por esto, es que pensando en el largo plazo las tendencias del metal no deberían verse como burbuja, pero sí puede implicar un riesgo para un inversor más activo.

La señal de un interés de compra por parte del público minorista y sin conocimiento en inversiones implica una primera alerta para el corto plazo, pero debe complementarse con otras dos variables. Primero, la concreción de la reunión bilateral entre Estados Unidos y China, lo que aliviaría la tensión geopolítica y beneficiaría a las acciones de ambos países, llevando a los inversores institucionales a deshacerse del oro para obtener una rentabilidad mayor en el mediano plazo. La segunda variable que tendremos en un par de semanas es la de los reportes de ganancias de las compañías principales, ya que frente a la falta de datos oficiales generada por el cierre del gobierno estadounidense, estas cifras de las compañías serán lo más cercano a una información fiable. En caso de que los reportes de las grandes empresas del mercado sean positivos, la motivación para mantenerse invertido en el oro será menor y los precios bajarán.

Lamentablemente, los próximos días no estarán definidos por fundamentos técnicos ni por conclusiones económicas, sino por la volatilidad emocional que genera la política. Cada discurso, cada anuncio o negociación de último minuto tendrá el poder de alterar las expectativas y, con ellas, los precios de los metales. Pueden ser buenos días para tomarte vacaciones si no vas a estar pendiente de este tipo de eventos, y donde la gestión del riesgo debe ser más conservadora. En este contexto, y hasta que la situación en Estados Unidos se normalice, la política deja de ser solo discurso para transformarse en el verdadero termómetro y catalizador de las decisiones de inversión. Tendremos un oro moviéndose, no por méritos propios, sino por la sombra que proyectan las incertidumbres de quienes gobiernan.

💵 Divisas

El dólar tuvo una semana bastante bajista, y a nivel técnico cuenta con la posibilidad de bajar más a inicios de semana. La situación en Estados Unidos no ayuda a la divisa y abre la puerta a compras en otras monedas. Me interesa comprar el euro si logra superar los máximos del viernes. De todas formas, cualquier operativa en el contexto actual no debe tener la esperanza de grandes tendencias, y apuntaré a subidas de uno o dos días como máximo.

Donde sí veo como cercana la posibilidad de algo más extenso es en el peso mexicano. El precio se acerca a los máximos de septiembre y de confirmar un quiebre los objetivos pueden extenderse hasta máximos de mayo. En cuanto a las divisas grandes, resulta atractivo el comportamiento del yen, ya que cerró la semana rechazando niveles de resistencia técnica. En caso de una recuperación parcial del dólar, se presentará la oportunidad de ventas en la divisa japonesa para buscar los mínimos del año que todavía no fueron alcanzados.

🛢️ Materias Primas

En un nuevo capítulo de la manipulación actual del crudo, los principales productores anunciaron que aumentan la producción y esto vuelve esperable una caída de precio. También, Bank of America proyectó un precio de $50 si continúa la tensión entre China y EE.UU. La semana completa fue bajista en el crudo al igual que para la mayoría de las acciones energéticas. La Agencia Internacional de la Energía alerta de un excedente de petróleo que sería mayor a lo que se consumirá en 2026. Si el sector de energía continúa a la baja buscaré posicionarme en ventas en algunas de estas acciones que hayan pasado el reporte de ganancias.

Estados Unidos

Continuamos con el cierre del gobierno y con la falta de datos oficiales, por lo que la esperanza de esta semana pasa por el impacto que puedan tener algunos de los reportes trimestrales de empresas. No veo como prometedor el mercado estadounidense hasta que la situación de contexto cambie, y lo esperable sería una continuidad de movimientos de indecisión. Prefiero mantenerme alejado hasta que algún anuncio o noticia destrabe la situación.

Europa

Las acciones europeas tuvieron una semana alcista, aunque el motor de la subida no fueron necesariamente las acciones de mayor tamaño. Los índices recuperaron las caídas de la semana previa y se alistan para nuevos máximos en la semana. Ya estoy preparando compras en varias acciones, algunas de España, Reino Unido e Irlanda. Hay casos como Telefónica (TEF) o Vodafone (VOD) en los que cuento con la posibilidad de entrada en precios que vienen en tendencia alcista, pero el criterio principal para seleccionar los activos a comprar será la cercanía con la fecha de reportes. Es probable que el contexto geopolítico traiga novedades, y en caso de rangos debo contar con tiempo para el avance previo antes de la fecha de cada noticia.

China

El mercado chino se encuentra obviamente distorsionado por las negociaciones con Estados Unidos, lo que vuelve a los activos más sensibles a las declaraciones que a las razones técnicas o fundamentales. Por esta razón, continúo sin trabajar estas acciones y veo difícil una vuelta hasta tanto no se concrete la reunión bilateral entre los gobiernos de ambos países.

🌎 Emergentes

Japón, Corea del Sur y México serán los primeros mercados en los que buscaré tomar posiciones en la semana si comienzan confirmando sus tendencias alcistas. El resto de los mercados no los veo en buenas condiciones como para pensar en operativa y me mantengo más neutral.

🪙 Cripto

La escena cripto continúa afectada por las violentas caídas de la semana anterior, y planeo operar Bitcoin en venta si el precio logra perforar a la baja los $100.000. A menos que este sea el caso, evitaré posiciones ya que entiendo que la confianza minorista todavía no se ve reestablecida luego de la gran captura de posiciones.

📈 Trading intradiario

La postura que mejor me funcionó en la semana previa fue la de identificar señales de cambio de tendencia en el contexto. Utilicé bastante las correlaciones para estudiar horarios puntuales donde la tendencia del día se podía revertir, y creo que el comportamiento de la semana próxima será muy similar. Si bien las cotizaciones finales del día no suelen ser muy distintas a las del inicio por la indecisión general del mercado, las tendencias parciales a nivel intradiario en muchos instrumentos están siendo suficientemente extensas como para tomar provecho. Son buenos días para tomar familias de activos que demuestren una correlación fuerte y trabajar las entradas con validación en el grupo. Pero sin lugar a dudas, lo importante de estos días de contexto particular es la prudencia de evitar operar en los momentos de precio lateral. Cuando surgen los escenarios de captura de volumen, la exposición se paga bastante caro.

📂 Portafolio

Con el mercado super estancado, los movimientos no aparecieron y las posiciones no generaron recorridos interesantes en el largo plazo. Las ganancias que dieron las posiciones en alguno de los días se devolvieron el siguiente, y la tónica fue la misma a lo largo de toda la semana. Esto me llevó a quitar peso del portafolio en algunas posiciones para esperar oportunidades de recompra con un mejor contexto. Tuve cierres de posiciones en empate o negativo por algo menos de un 1% de la cuenta, mientras que las posiciones que mantengo abiertas se encuentran mixtas entre positivo y negativo. Espero algún evento a inicio de semana para continuar depurando y quedarme con algún rubro más específico. Por el momento sigo colocando un riesgo menor en nuevas posiciones y con distancias de stop algo más amplias a las habituales para tolerar el rango actual del mercado.

Que tengas una buena semana. Hasta la próxima!