Si bien es posible tener una guía armada sobre situaciones que influyen en los precios de diferentes activos, existen algunos contextos de mercado que se apartan parcialmente de esos lineamientos. En estos casos nos enfrentamos a situaciones poco habituales donde el tener prudencia es siempre la mejor postura, pero también estar abierto a tomar nuevas referencias para utilizar en el futuro.
La reciente caída del precio del gas natural a su nivel más bajo en un año es más que una simple fluctuación del mercado. Representa un recordatorio importante de que en el escenario global los precios de las materias primas suelen ser el arma geopolítica preferida de las grandes economías, y una herramienta de coerción tremendamente efectiva. Mientras las amenazas directas y las cumbres de paz entre potencias a menudo terminan en estancamiento diplomático, como hemos visto con las recientes conversaciones sobre la guerra en Ucrania, la presión económica constante que ejercen los precios bajos de los commodities puede lograr lo que la retórica política no consigue: el forzar una pausa o una negociación.
Este fenómeno no es obviamente nada nuevo si observamos la historia de los mercados. La Guerra Fría nos ofreció un precedente para posturas posteriores, cuando la década de 1980, la administración Reagan coordinó con Arabia Saudita una política para inundar el mercado de petróleo barato. El objetivo era estrangular la economía de la Unión Soviética, cuya dependencia absoluta de los ingresos petroleros era su debilidad. La estrategia funcionó de manera muy efectiva, contribuyendo significativamente a la crisis fiscal soviética y acelerando el futuro colapso. Fue una lección que se mantiene presente hasta hoy en día, ya que quien controle los flujos clave de energía tendrá la capacidad de doblegar la voluntad de una nación rival sin necesidad de entrar en guerra directa.
Hoy, estamos presenciando una jugada similar, que por el momento nos quita la posibilidad de tomar inversiones sobre ciertos instrumentos. La economía rusa es, a nivel general, una economía de hidrocarburos. La guerra en Ucrania se financia con los dólares y euros provenientes de sus exportaciones de gas y petróleo. Por ello, la caída sostenida del precio del gas, y la posibilidad de que el crudo siga a precios bajos, no es solamente una casualidad del mercado. Es el resultado intencional de políticas, como la diversificación europea de fuentes de energía y el enorme flujo de gas natural estadounidense, diseñadas para privar al gobierno ruso de su capacidad de financiar una guerra prolongada. Por lo menos de esta forma lo expresan las negociaciones y acuerdos que mantiene el bloque occidental, y tiene sentido en relación a los antecedentes históricos. Para el inversor, esto significa que los gráficos de precios del gas y el petróleo son un termómetro de la presión geopolítica de la OTAN sobre Rusia, y no tanto un reflejo de la voluntad del mercado.
Más allá del caso puntual, el entender que los mercados de commodities nunca son completamente libres es algo que todos aprendemos como inversores en algún momento. Están sujetos, en mayor o menor medida, a la voluntad política de las potencias que pueden influir en la oferta y la demanda. La mano invisible de Adam Smith no tiene ningún efecto frente al interés geopolítico. Entender esto es importante para desligar el precio de la narrativa que nos cuentan las gráficas y los analistas, ya que la volatilidad esperable luego de un estancamiento no va a surgir en un contexto como este. Los intereses de los productores y las leyes de oferta y demanda quedan de lado, por lo que analizar el precio de la forma habitual y esperar una oportunidad de compra en el petróleo pasa a ser muy arriesgado.
Otro caso histórico que sirve para ilustrar el punto fue el embargo petrolero de la OPEP en 1973. Este caso no lo tenía tan presente como el de la guerra fría, pero buscando información me resultó interesante para comentar. En esa ocasión la situación fue inversa y fueron las naciones productoras las que utilizaron el crudo como arma contra los consumidores occidentales para lograr un objetivo político, en represalia por su apoyo a Israel. El resultado fue una crisis energética que afectó a nivel global, trayendo consigo una subida de inflación general y recesión económica. Para los mercados fue un terremoto importante, y demostró cómo un grupo de naciones podía someter a las economías más avanzadas del mundo mediante el simple control de un recurso crítico. El escenario para las inversiones en esa época demuestra la importancia que tuvieron los activos de refugio para proteger los portafolios expuestos a la manipulación del crudo.
Volviendo al presente, podemos plantearnos la pregunta de como actuar de cara al análisis. Personalmente creo que la respuesta no reside en intentar predecir los movimientos geopolíticos, ya que es una tarea compleja en la actualidad. Cada vez influye más el componente de la opinión pública sobre estas decisiones, y los discursos de los mandatarios no son del todo creíbles. En la búsqueda de cuidar la opinión de su electorado, no anuncian sus acciones de forma clara o incluso anuncian posturas opuestas a las acciones tomadas, y llevan al inversor a tener la información con retraso. Por eso prefiero evaluar correlaciones en las posturas de los bloques geopolíticos y de esa forma esperar un comportamiento de mercado acorde a dichas posturas. Si sabemos que Estados Unidos, la Unión Europea y Arabia Saudita funcionan como bloque, se simplifica el análisis en cuanto al resto de productores y la información que surja de cualquiera de ellos será la postura de todos. Así simplifico las decisiones de entrada y salida del petróleo en contextos como el actual, de la misma forma que doy más peso al análisis técnico cuando ninguno de los integrantes del bloque tiene intereses geopolíticos inmediatos con países dependientes del crudo. Hay que tener presente que los commodities energéticos son igual o más susceptibles a las decisiones en Washington, Bruselas o Riad que a las leyes fundamentales de la oferta y la demanda.
En este sentido, la actual debilidad del gas podría también interpretarse como un factor de estabilidad a corto plazo para los mercados financieros en general. Menos ingresos para Rusia implican una menor capacidad para escalar el conflicto, lo que reduce la probabilidad de un evento sorpresivo grave que genere pánico en las bolsas. Para el inversor minorista, esta "paz impuesta por el mercado" podría traducirse en un entorno con menos sorpresas negativas extremas, permitiendo una mayor focalización en los análisis habituales y menos en la gestión del riesgo de contexto geopolítico.
Como matiz final, siempre la estrategia de largo plazo en estos contextos y activos debe ser cautelosa. La historia también nos enseña que estas presiones económicas pueden tener consecuencias imprevistas y crear puntos de inflexión que aumenten la volatilidad si una potencia se ve sin opciones. Una Rusia acorralada económicamente podría tomar decisiones más desesperadas, incrementando ese riesgo que se busca evitar. Por lo tanto, la diversificación hacia activos defensivos y de cobertura es algo que hay que tener siempre listo en los momentos de decisión de conflictos, principalmente cuando se insiste tanto con negociaciones de paz pero no se llega a nada concreto.
El precio del gas natural y del crudo son hoy un mensaje más que activos a trabajar. Los mercados de futuros también forman parte del campo de batalla, y pretender participar implica enfrentarse a condiciones que no siguen los manuales que conocemos. El potencial de buenos resultados disminuye con esas exposiciones, la ganancia puede ser buena si explota un imprevisto, y la operativa debe ser más especulativa en caso de participar. Prefiero siempre recordar que los mercados son un ecosistema donde la economía y la política están inexorablemente unidas y participando en conjunto. En momentos o mercados en que el péndulo se encuentra en el lado de la economía, los inversores tienen mayor influencia y mi postura es más agresiva hacia las inversiones. Pero en momentos en que el mismo péndulo pasa al extremo de la política, los inversores se apartan y prefiero ser espectador de esos combates por intereses. La oscilación entre ambos campos es infinita en los mercados, por lo que el mérito del inversor implica estar pendiente de identificar cual es el contexto para el momento actual.
Las divisas han sido el peor mercado para el largo plazo en la semana, y con diferencia sobre el resto. Los rangos de inmovilidad fueron muy estrechos y no pude plantear nuevas ideas de operativa. Continúo pendiente de compras en Latinoamérica y Asia, ya que el mercado europeo de forex está muy difícil de analizar sin movimiento. El dólar mantiene también su rango pero sin alejarse de los mínimos. El dato de empleo de esta semana será sin dudas el catalizador necesario para romper la compresión actual, por lo que en una semana más corta de lo habitual no me parece prudente el plantear opciones en un tipo de activos en el que veo muy compleja la posibilidad de tendencias.
Si bien la soja tuvo un retroceso a retestear niveles técnicos, no cambia la idea planteada la semana anterior. Continuaré pendiente de la tendencia alcista para invertir en activos relacionados, probablemente a inicios de la semana y en búsqueda de alcanzar cotizaciones máximas para el año.
Los metales se encuentran en tendencias pronunciadas, pero los activos que suelen mantener correlación tuvieron un comportamiento algo más extraño. No es habitual el ver que los inversores den más peso a la materia prima que a un activo como una acción pero ha pasado en estos días. Por esto tomé una postura de mayor cautela y evité exponerme ya que no tengo estudiados tantos antecedentes de este comportamiento. Me ha servido para recabar información para casos futuros y retrasé las compras para esta próxima semana. Las tendencias continúan fuertes, por lo que mantengo pendientes las ideas de compras en acciones como AU y MAG.
En cuanto a rango de precios la semana fue bastante neutra, pero se lograron alcanzar nuevos máximos en el S&P500. Como fui publicando en la semana, las subidas no daban muestras de tener respaldo institucional, por lo que el escenario de captura de volumen minorista era alto. Si comparamos la tendencia alcista de inicio de mes, encontraremos señales similares, con un flujo de capital muy irregular y una débil actividad de compras en los activos de gran capitalización. Esto no me hace tener una visión optimista para septiembre, ya que si los bancos y los grandes fondos están haciendo una rotación de capital y tomando ganancias en las grandes compañías, el precio no tendrá combustible para avanzar al alza de forma contundente, reafirmando la idea de que los nuevos máximos pueden ser impulsos para capturar dinero minorista.
En este contexto parecen sobrevivir mejor los activos medianos y pequeños, mientras el índice Nasdaq mantiene la divergencia respecto al S&P500. El realizar una lectura horizontal del mercado (comparar correlaciones de activos) en lugar de mirar un instrumento único de referencia es la mejor opción para momentos como este. Con este tipo de lectura no puedo plantear seguridad en tendencias alcistas para Estados Unidos en la semana próxima y es probable que en el dato de empleo del viernes el mercado encuentre una excusa para no salir de los rangos de precio actuales. De todas formas, pensando en horizontes más amplios no veo tampoco la posibilidad de caídas tan amplias como la que tuvimos en febrero y marzo, sino que espero algo parecido a retrocesos parciales dentro de una amplia tendencia alcista de más largo plazo que puede extenderse hasta 2026.
Las noticias no favorecieron al mercado europeo que se encuentra en retroceso hacia niveles técnicos importantes. Actualmente, y si bien tengo acciones compradas en ese mercado, veo el rendimiento muy atado a la política exterior de Estados Unidos, lo que complica un poco la lectura del largo plazo. Los precios están muy sensibles a los anuncios de la Casa Blanca, ya que desde Washington se están marcando las políticas que la Unión Europea debe seguir. Esto ha llevado las últimas semanas a que se mantenga una cierta correlación entre los mercados estadounidenses y europeos, y por lo tanto a restar seguridad en estas acciones. La opción más firme para trabajar en activos de Europa en la semana será en caso de ver caídas del S&P500 ligados a compras en el Stoxx600, es decir que necesito ver una clara divergencia de comportamientos.
Lo interesante en China de cara a la próxima semana pasa sin dudas por el análisis técnico. Los mínimos del jueves recibieron compras muy agresivas, pero con los reportes de grandes compañías los precios quedaron algo desordenados. Espero como comportamiento habitual que a partir del lunes las correlaciones entre activos se comiencen a reordenar para tomar posiciones más seguras. La actividad institucional es una prueba de esta disparidad de comportamientos, cuando vemos que durante la semana existieron tanto compras como ventas importantes en grandes acciones, al igual que muchas posturas neutrales de los analistas. A nivel técnico, la esperanza pasa por que los índices de referencia no vuelvan a atacar los mínimos de la semana previa, y de ser esta la situación, descartaré las acciones chinas por una semana más.
Las acciones de Mitsubishi Corp (8058 en la bolsa de Japón) tuvieron un impulso importante jueves y viernes, después de que el fondo de inversión Berkshire Hathaway de Warren Buffett tomara una compra para aumentar su participación en la empresa. Personalmente preferí no tomar posición en la acción ya que mis reglas de contexto no se cumplen, pero si la situación general del mercado japonés corrige en los próximos días puede ser una buena opción para acompañar.
El tan esperado reporte de Nvidia resultó bueno en cifras pero no tanto en cuanto a proyecciones futuras. Las limitaciones que se le han impuesto para poder negociar con China generan que la empresa deba crear soluciones legales para mantener las vías de negocio. Los inversores no están cómodos con estas situaciones y por el momento han tomado ganancias de la compañía luego del reporte. En un contexto de mercado como el actual prefiero no dejarme llevar por la postura de muchos analistas que hablan de momentos de compra. No tengo dudas de que el precio de la acción subirá en el largo plazo, pero el momento puntual no lo evalúo como el mejor para un ingreso. Esperaré a una mayor actividad para reaccionar.
La acción BZ, la cual tengo en la lista de compras desde hace varios días se acerca a un buen punto. Solamente necesito algo de respaldo del mercado chino para comenzar a construir la posición, pero lo veo como un ingreso bastante probable para los próximos días. También me interesa comprar acciones relacionadas a las cadenas hoteleras en Estados Unidos, ya que se encuentran en un muy buen momento y con precios en tendencia marcada.
La bolsa de Corea del Sur cerró la semana con la promesa de superar niveles técnicos de decisión luego de que se confirmara que los tipos de interés se mantienen estables por el momento. Esto lleva a que el capital invertido en acciones no se vea afectado y plantea un buen escenario de compras si se logran superar las cotizaciones de la semana pasada. Probablemente desde el martes en adelante pueda plantear nuevas opciones para sumar al portafolio. por el momento monitoreo WF y LPL.
Brasil es el otro caso de emergente alcista en la semana, con una gran subida hasta máximos históricos. Este tipo de máximos son siempre una zona difícil de transitar y pueden surgir comportamientos de mayor volatilidad. De todas formas he comprado acciones brasileñas ya que la agresividad de los impulsos permite pasar a beneficios de forma rápida. Si el mercado logra superar el rango de precios actuales sin ejecutar grandes capturas de volumen intentaré sumar algunos activos como SBS que aún no he comprado.
El resto de mercados emergentes se encuentran en caídas o períodos neutrales, por lo que no espero compras inmediatas en ninguno y dependerá del comportamiento en la semana, principalmente en México, para activar nuevamente la búsqueda de opciones alcistas.
El comportamiento técnico en los períodos de caída en Bitcoin ha evolucionado de forma muy interesante. Esto me genera más confianza para participar en ventas, y el contexto de mercado bajista puede abrir la puerta a vender en los próximos días. Si el precio logra atacar nuevamente los mínimos de la semana pasada, el margen hasta $103.000 no debería ser complejo de alcanzar. Si bien es cierto que la actual zona de precios es complicada por los máximos de enero y mayo, la cripto ha caído más que sus activos de referencia, por lo que entiendo que la agresividad mayor motivada por un contexto aún más bajista puede ser suficiente para evitar riesgos de enfrentar a los compradores que aparezcan en $106.000. Por el momento prefiero no plantear compras en las otras cripto hasta que no se resuelva la situación del mínimo actual en BTC.
Lo más complejo en cuanto a operativa de corto plazo estos días suelen ser las aperturas. Los algoritmos encuentran poco volumen para posicionarse y los comportamientos son más erráticos. Por esto tengo una postura de bastante paciencia en estos horarios y solo trabajo instrumentos en los que vea motivos técnicos fuertes para una tendencia. Una buena postura hasta que el volumen crezca es dejar pasar varios minutos luego de las aperturas para comenzar a trabajar, ya que una vez que la volatilidad se normalice será más fácil ampliar los rangos de stop para cubrirse frente a la baja liquidez. También toma mucha importancia en contextos de bajo volumen el asegurar un buen contexto en gráficas mayores, por lo que tiendo a descartar estos días las ideas que apunten a resolver pequeños movimientos justificados por una situación de temporalidad de 1 a 5 minutos.
En cuanto a posiciones cerradas en la semana el resultado global fue neutro, con cierres negativos a inicio de la semana y alguna ganancia a mitad de semana, confirmando que agosto fue el mes más complejo para obtener movimiento en nuevas posiciones por la menor cantidad de tendencias en relación a lo habitual. Las ganancias que obtuve en la compra de Diageo se vieron en parte consumidas por la mala fortuna de un gap negativo en JD que se dio con los anuncios de Trump mientras el mercado estaba cerrado. En posiciones abiertas mantengo en este momento una ganancia parcial de un +3% a +4% en acciones de Brasil y de Europa. Me mantuve alejado del mercado estadounidense estos días pero la intención es volver a posicionarme si aparece volumen a partir del martes.
Que tengas una buena semana. Hasta la próxima!