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La última semana de septiembre presentó un escenario complejo y poco habitual para cualquier analista, gracias a la repentina desaparición de las señales fundamentales que orientan al mercado. El riesgo latente de un “shutdown” o cierre del gobierno de Estados Unidos se materializó, y con esto la Oficina de Estadísticas Laborales suspendió sus funciones y la publicación del más importante informe de empleo de septiembre.
A mitad de semana nos vimos navegando en la niebla, privados del dato de cada primer viernes de mes, el cual aclara las expectativas sobre la economía y sobre la postura de la Reserva Federal. Este vacío de información oficial convirtió la operativa en un ejercicio de interpretación de señales secundarias. El dato del empleo privado de ADP, que mostró una pérdida de 32.000 puestos de trabajo, adquirió una relevancia inusual, pintando un panorama de debilidad laboral que alimentó la incertidumbre.
En paralelo se dio la pausa política en el Congreso, lo que también ayudó a profundizar las preguntas, dejando a los inversores atrapados entre la relectura de datos económicos previos y la palpable desaceleración que sugerían los indicadores disponibles. En una sola oportunidad había pasado por un entorno así como operador regular de largo plazo, por lo que la falta de experiencia me llevó a tomar la prudencia como postura principal.
Quienes operamos en los mercados nos apoyamos en dos pilares, que son la información y la interpretación. Cuando uno de ellos se desvanece, la estructura se vuelve inestable. Mi decisión durante estos días fue reducir la exposición al mercado a pesar de las tendencias, no por una visión catastrofista, sino por un simple principio de autopreservación. Es preferible perderse un movimiento alcista, ya que siempre habrá otra oportunidad, que sufrir una pérdida severa por un titular o noticia impredecible que surge de la oscuridad de un vacío informativo.
Creo que la situación de rangos y cancelaciones de tendencia que hemos tenido desde la entrada en vigor del “shutdown” revela la profunda dependencia que los mercados modernos tienen de la data oficial y de la estabilidad política. La postura cada vez más agresiva de los inversores lleva a que los detalles tengan cada vez más importancia. La cotización no es solo el reflejo del valor presente de una empresa, sino también del consenso sobre su futuro. Incluso el reflejo del miedo en muchas ocasiones. Y ese consenso necesita números para prolongarse, no solo alcanzan las suposiciones. La Fed, por su parte, se enfrenta ahora al dilema de tener que tomar decisiones de política monetaria a ciegas, en un momento en el que la inflación se mantiene por encima de su objetivo del 2%.
Más allá del evento puntual, el cierre del gobierno me deja un concepto sobre la naturaleza de la certidumbre. En los últimos años, hemos normalizado la presencia de riesgos geopolíticos y disrupciones institucionales. Los mercados, que son por esencia mecanismos de descuento de futuro, se ven cada vez más forzados a incorporar variables que son por su naturaleza impredecibles. Esta no es la primera vez y, seguramente, no será la última en que veamos cambios en la información disponible que hoy damos por asegurada. La opacidad en la información pública de los estados es cada vez más tolerada por las personas a nivel global. En muchos países se ocultan datos económicos, se modifican los criterios de medición para forzar los números, y se toman medidas similares para favorecer el relato del gobierno de turno, pero a nivel social no se suele generar ningún reclamo por esto. De manera que los inversores debemos estar preparados para un futuro donde dispondremos de menos datos, y la ventaja pasará a ser mayor para quienes cuentan con información privilegiada.
La clave no reside en predecir estos eventos, sino en tener la flexibilidad operativa y la disposición para adaptarse a ellos. La semana pasada, eso significó el cuidarse a pesar de las tendencias. Me sirvió dar más peso a los flujos de capital y a los niveles técnicos, y obviamente mantener la paciencia. En mi experiencia el mercado no premia al más valiente, sino al mejor preparado para lo inesperado. Y esta vez, lo inesperado fue la ausencia de algo que no pensamos que podía faltar. El estudiar el comportamiento de precios, principalmente los cambios de tendencia más veloces de lo habitual que se dieron estos días, nos va a dar herramientas valiosas para cuando surja la próxima sorpresa.
El dólar estadounidense se vio claramente presionado por el riesgo político del cierre gubernamental, mostrando debilidad frente a sus principales pares. También se refleja tanto la cautela frente a los diferentes ritmos de política monetaria entre la Reserva Federal y otros bancos centrales. No parece que esta situación vaya a cambiar mucho hasta no recuperar los datos macroeconómicos oficiales.
En este contexto, las monedas latinoamericanas demostraron una buena resistencia, con rangos pero manteniéndose en zonas de máximos, lo que las perfila como interesantes ante cualquier debilidad futura de la divisa americana. Por otra parte, podemos esperar algo de volatilidad en el yen japonés que será útil para trabajar, ya que el Banco de Japón alimentó la especulación sobre un posible giro en su política monetaria. Además conoceremos el resultado de las elecciones para la nueva cabeza del gobierno de Japón.
La única tendencia clara es la del dólar canadiense, en la cual me interesan ventas hasta niveles de $0.715 en el futuro 6C, ya que para plantear objetivos mayores esperaré a ver la noticia sobre tasas de interés de esta semana.
El oro se consolidó como el activo de refugio por excelencia, superando la barrera de los $3.900 y alcanzando un nuevo máximo histórico. Este movimiento fue la consecuencia directa de la búsqueda defensiva por parte de los inversores frente a la incertidumbre. La diferencia con el contexto que tuvimos hasta la semana pasada es que la incertidumbre podía deberse a sobrecompras y señales de debilidad, mientras el contexto de esta semana fue de falta de información, por lo que la postura de refugio queda mejor validada. La plata también acompañó, incluso de forma más agresiva, por lo que mi postura de compras en metales no cambia y sigue activa.
El petróleo, por su parte, mostró una volatilidad contenida, con la atención puesta en la próxima reunión de la OPEC+ y la expectativa de que el grupo podría acordar un aumento de su producción, lo que generó presiones bajistas. Como he comentado en ocasiones previas, no me fio de las especulaciones en el petróleo debido al grado de monopolio sobre el activo y prefiero tener datos concretos para reaccionar.
La operativa estuvo inevitablemente dominada por el cierre del gobierno y la consecuente suspensión de la publicación de datos clave. En este escenario, la búsqueda de activos defensivos prevaleció sobre las ganas de tomar riesgos. La atención se trasladó a indicadores alternativos como las solicitudes de desempleo y los datos de confianza, mientras el mercado intentaba descifrar el próximo movimiento de la FED en un entorno ciego.
Los índices llegaron a nuevos máximos y, a mi entender, todavía disponen de niveles técnicos que podrían justificar compras. Lo más preocupante es la cantidad de ventas que se dieron sobre las compañías de gran capitalización, pero es un escenario reiterado en semanas anteriores. Los inversores grandes están quitando mucho dinero de estas acciones para luego dejar que avancen y tomar más salidas en días posteriores. Cada vez menos volumen, con una caída constante entre las grandes empresas. Es un escenario donde las compras son para operadores valientes o especuladores de corto plazo, aunque no sería extraño ver un S&P500 alcanzando los $6.900 antes de ver un retroceso parcial de tendencia. Pero hay que tener en cuenta que cualquier avance hacia la resolución del shutdown será el principal catalizador para una normalización de la volatilidad.
El mercado europeo al fin ha despegado, gracias a los anuncios de que Estados Unidos pueda avanzar en la reducción de aranceles, una medida que podría dar un respiro a las acciones de la región y ayudarlas a escapar de los rangos estrechos y caídas en los que se encuentran. Me preocupan los máximos históricos del mercado europeo que pueden ser alcanzados a principios de semana, por lo que mi postura frente a compras implicará ir por acciones que no hayan sufrido caídas tan violentas en las últimas semanas, sino aquellas que hayan logrado tolerar mejor el período de estancamiento. Activos como Unilever (UL) o Diageo (DEO) son ejemplos de comportamientos que no me interesa trabajar, debido a la postura negativa de los inversores. En cambio en activos financieros como Santander (SAN) o HSBC Holdings (HSBC) las posibilidades de entrada son más concretas si el contexto se confirma.
La actividad de las fábricas en China, medida por PMI, muestra señales de presión. Lo que sumado a los feriados me llevó a no exponerme a este mercado a pesar de la tendencia alcista. Las proyecciones de final de las caídas que había previsto se cumplieron, por lo que para la siguiente semana tomaré una postura más activa en compras, siempre y cuando el índice Hang Seng logre superar los máximos de la semana anterior.
Ante la poca constancia de los recorridos actuales, identificar sectores y empresas que pasen por un buen momento propio se volvió una de las cosas más importantes.
La acción de Nvidia (NVDA) la mantengo en mi lista de compras hace días, y rompió a principios de octubre sus máximos recientes tras un fuerte impulso. El avance se da en un ambiente de inversión en inteligencia artificial y expectativas de sólidos resultados trimestrales. Técnicamente, el quiebre a nuevos máximos abre un alza adicional de +10% según los analistas, ya que las instituciones plantean objetivos cercanos a $220. Por más que la volatilidad en la acción es alta, mi análisis no me lleva a confiarme tanto y mantengo objetivos más cercanos en la zona de $200 a $210 en el mediano plazo.
La compañía Nike (NKE) sorprendió con ventas del tercer trimestre ligeramente por encima de lo esperado, impulsada por la demanda en Norteamérica. Tras anunciar estos resultados, sus acciones subieron +3,5% en la sesión posterior al cierre. Técnicamente, Nike había caído un -8% en 2025 y ahora busca rebotar, pero el comportamiento del viernes no me genera nada de confianza. Espero una zona técnica clave en $70 para evaluar si se trata de un simple retroceso o de una caída que implique abandonar las ideas de compra.
Las noticias del departamento de defensa de Estados Unidos favorecen al sector relacionado con las guerras, ya que en la actualidad el ejercito americano se encuentra combatiendo o interviniendo militarmente en más de 25 países. El 29 de septiembre el Wall Street Journal reportó un plan del Pentágono para duplicar la producción de misiles, lo que llevó a fuertes subidas en acciones de defensa. RTX subió +2.5% y continúa la tendencia fuerte, mientras que Lockheed Martin (LMT) saltó +2.3% antes de la apertura. Las referencias de precios objetivo son complejas en este sector, de manera que evaluaré el comportamiento conjunto en caso de compras para tomar una decisión sobre los sectores de ganancia.
El mayor salto de la semana fue provocado por la elección de la próxima primera ministra de Japón, que puede ayudar a las acciones del país. Esto depende de que los inversores entiendan que la postura explícita de Takaichi de sometimiento voluntario a las imposiciones estadounidenses ayuden a que el gobierno norteamericano tome una postura más flexible en cuanto a los aranceles aplicados. En cuanto a posturas similares en otros países, los antecedentes no son buenos, y por esto creo que la oportunidad en Japón será durante un tiempo acotado hasta que el presidente estadounidense comience a hacer declaraciones de apoyo, pero sin explicitar cambios en su política referente a Japón. Por el momento existe una ventana de oportunidad compradora, pero la duración es incierta.
Latinoamérica se mantuvo como una región de relativa estabilidad. México continúa siendo una de las principales opciones de compra, y en Brasil espero la confirmación de un rebote técnico para sumarme. Puedo agregar el caso de Perú, donde la publicación de indicadores llevaron a que las acciones más grandes del país de movieran al alza.
El resto de mercados asiáticos tuvieron una buena semana, con Corea del Sur y Singapur recuperando retrocesos, por lo que espero una recuperación de las acciones que ofrezcan mejores tendencias. Australia también repunta basada en los metales y el potencial de refugio que ofrecen en un contexto como el actual.
La semana fue notablemente alcista para Bitcoin, que pasó de cotizar alrededor de $114,000 el lunes a superar los $122,000 para el cierre del viernes. Tomé compras, pero de corto plazo, en un sector que me interesaba hace días, y no sigo expuesto en el largo plazo.
Este fuerte repunte, en medio de la incertidumbre de contexto, sugiere que los inversores pueden estar buscando un complemento en activos descentralizados ante la disfunción de las instituciones centrales. El bajo volumen de los activos importantes ayuda a las cripto a capitalizarse y funcionar parcialmente como vehículo para las tendencias. No espero que el impulso se extienda cuando el mercado de acciones recupere su volumen habitual, pero la oportunidad durante el período de cierre sirve para posiciones compradoras. Cuando decido exponerme, y debido a la volatilidad especulativa, tomo una gestión de riesgo muy estricta y de carácter activo, es decir, salidas parciales y reentradas, no tolerar retrocesos en ganancias, y compras muy cercanas a niveles técnicos de protección.
La volatilidad extraña pero productiva que se dio la semana pasada, abre las puertas a operativa de corto plazo en muchas acciones. No todas son inmediatas, por lo que subiré a la web los escenarios que me interesan a medida que las opciones de entrada se acercan. Muchos intentos de cancelación de tendencia fallidos y otros movimientos en los que el rango de largo plazo ayuda a delimitar las opciones. En caso de confirmación de ventas en S&P500 y Nasdaq, las opciones serán muchas en orientación bajista para intradía, mientras que donde veo más compleja la operativa es en commodities por sus rangos constantes.
Mis ganancias de la semana vinieron principalmente de la operativa de corto plazo, ya que el cierre del gobierno me llevó a tomar una postura de precaución y cerrar mis posiciones de largo plazo. El resultado de la semana para largo plazo fue cercano a +1% de la cuenta gracias a una posición ganadora en PWR, ya que el resto de posiciones se encontraban en empate o algo en negativo al momento de realizar el cierre de todo el portafolio. Al no tener un contexto de mercado con una tendencia clara, tomo una postura más agresiva de salidas y entradas, por lo que a partir del lunes volveré a tomar un posicionamiento diversificado.
Que tengas una buena semana. Hasta la próxima!