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Esta semana fue interesante por muchas razones, desde las ganancias hasta el refuerzo de conceptos y validación de ciertos aspectos de la estrategia de inversión. Movimientos que se resolvieron con una base pragmática muy clara, y a los que es posible adelantarse gracias a la dinámica de liquidez actual del mercado. Luego de cinco días consecutivos generando nuevos máximos, las señales bajistas comenzaron a surgir una detrás de la otra desde mitad de la semana. Esto me llevó en la apertura del jueves a materializar la ganancia flotante de mi portafolio que tenía abierta desde el 1 de mayo (concretando más de 30% de ganancia sobre la cuenta en esos 3 meses), cerrando todas las posiciones para tomar un nuevo camino en activos diferentes a partir del lunes.
Si bien se combinaron casi una decena de factores que implicaban el anuncio de las caídas para el final de la semana, el detalle de cada una sería extenso y lo dejaré pendiente para profundizar en la transmisión en vivo de mañana. De todas formas voy a comentar un par de ellas que pueden ser aplicables para operativas generales, y que no necesariamente requieran conocer mis métodos de decisión.
Utilizaré el trabajo de Daniel Kahneman y la figura de Warren Buffett como ejemplo, ya que este último suele encarnar la esencia del "buy and hold" (comprar y mantener), una narrativa que omite la sofisticada ingeniería tras Berkshire Hathaway. Investigué algunos datos para explicarme mejor, y algo que demuestran las cifras es que Buffett no acumuló US$161 mil millones mediante la paciencia pasiva, Operó como gestor de fondos de inversión activos, utilizó apalancamiento agresivo en las crisis como la de 2008 (aprovechándose del endeudamiento impagable de las personas), y solo el 28% del valor de su fondo Berkshire proviene de su cartera de acciones.
Sus históricas posiciones en CocaCola o American Express, que usualmente son citadas como prueba de la efectividad de mantener inversiones sin preocuparse por el ruido de corto plazo, representan en su cartera principal un porcentaje importante, pero apenas 8% de sus ganancias si lo llevamos a la rentabilidad de los fondos acumulados. Mientras el grueso del beneficio lo obtiene de activos menores en mercados privados donde ejerce control directo. Este desfase de rentabilidad expone lo que considero una falacia narrativa, un relato que promueve la fábula del "inversor común" que triunfa comprando acciones para siempre, mientras el propio Buffett negocia con máxima importancia en activos correlacionados, recompras constantes de acciones ganadoras, y acumula aproximadamente US$150.000 millones en efectivo esperando oportunidades tácticas.
Mi crítica no apunta a Buffett, a quien admiro y de quien aprendí también algunas lecciónes polémicas pero muy importantes, sino al ecosistema de divulgación financiera que vulgarizó su método. Los corredores de bolsa que venden el portafolio del “hold eterno”, los youtubers y vendedores convirtiendo las inversiones profesionales en un eslogan igual de fácil que de falso, y academias y brokers que omiten que Berkshire es un vehículo de control de empresas. Tampoco es la idea despreciar el largo plazo, sino desconfiar de su simplificación. Lo que para minoristas es "hold" (mantener), para un gran fondo de inversión es una cuestión de liquidez, control corporativo de las empresas y timing de salida y entrada disimuladas. El verdadero mérito de Buffett no fue construir una cartera, sino una máquina de flujos de capital donde el "comprar y mantener" es la fachada de un iceberg financiero inaccesible para el inversor promedio.
Luego de alertarme en la tarde del miércoles que comenzaban a presentarse señales extrañas, el mensaje a mis familiares con inversiones fue: “el mercado está haciendo algo raro, preparate para salir”. El mismo concepto que publiqué en mi web antes de la apertura de ese mismo día y que también reforcé en la publicación previa al día siguiente, pero con una redacción algo mejor 😆. El jueves fue el día donde tomé la mayor parte de ganancias en mis posiciones abiertas, reduciendo el portafolio a la mitad, para luego terminar de cerrar el resto de posiciones en la apertura del viernes. Me interesa explicar algunas razones para esta liquidación total, para que no se confundan con un anuncio de que se viene una crisis, una caída histórica ni nada por el estilo.
Mientras mis órdenes de venta se ejecutaban, recordé un experimento que leí hace años de Kahneman con los dados. Existían participantes que tiraban con fuerza cuando querían números altos, y suavemente cuando buscaban números bajos. Creían dominar el azar con el puño. En teoría se demuestra que nuestra mente es una máquina de fabricar causalidades donde solo hay ruido, y de ahí el peligro de sobre analizar. Razón por la cual prefiero reaccionar a múltiples señales de procedencia distinta antes que a un anuncio del presidente, el cual puede cambiar en pocos días. En la apertura del viernes, en los constantes pisos de ventas, veía la misma ilusión: ejecuciones de stops e inversores aferrados a gráficos como si la mano invisible del mercado pudiera contener la caída libre. La ilusión de control de largo plazo no es un error técnico de alguien que no sabe evaluar su capacidad de riesgo acorde al tiempo, es una enfermedad propagada entre los inversores minoristas, que en su mayoría viene motivadas por los vendedores y brokers a los que se exponen a diario.
Volviendo al experimento de Kahneman, la medición en experimentos dio los siguientes resultados: damos un 30% más de probabilidades a resultados si creemos influirlos, aunque el dado esté cargado. En mercados extendidos como el actual, ese exceso de confianza muta en una terquedad peligrosa. Aguantamos caídas no por convicción, sino porque soltar significaría admitir que la fuerza opuesta nos supera. El dolor de perder $100 duele el doble que el placer de ganar la misma cantidad. Esta asimetría explica en cierta forma por qué liquidé el jueves, y por qué lo hago en situaciones similares. La aversión o propensión al riesgo no la considero una virtud, es una regulación emocional que se desarrolla con la experiencia. Es lo que he visto toda la vida de los grandes gestores. Y quienes hoy siguen dentro del mercado pueden tener razón si existe un impulso comprador o una noticia que apoye las compras, pero de lo que estoy convencido es que esa lectura para mantener compras no es hija de una lectura técnica ni analítica. Quienes mantienen están librando una batalla contra las señales y contra sus propias emociones, dependiendo de la suerte de un evento futuro.
Se que existe una narrativa que apoya el retener las acciones de tecnología pese al volumen bajista. Y diría que los argumentos son convincentes, como que el efecto de "la IA es estructural". Pero un operador minorista no tiene la resistencia de un gran fondo para actuar pese al margen de su cuenta y a favor de los tiempos del mercado. Como dijo el economista e inversor Keynes: “Los mercados pueden mantener su irracionalidad más tiempo del que tú puedes mantener tu solvencia”. Aunque también existe bajo esos argumentos un pánico más profundo, el de "si vendo ahora, mi error inicial será real". A los inversores minoristas los educa Youtube para preferir la tortura de la incertidumbre antes que el duelo definitivo de la pérdida. Kahneman llamaría a esto aversión a la realización, lo que sería el síndrome del jugador que duplica la apuesta para postergar la rendición de cuentas.
A mitad de semana, mientras el índice Russell caía y solamente META lograba avanzar con respaldo de las instituciones, reconocí uno de los patrones de comportamiento más peligrosos que se repiten, uno donde se debe evitar hacer caso al entusiasmo. El de tomar un impulso oportuno y puntual del mercado como una consolidación y confirmación de movimientos futuros. Son los amuletos contra la verdad de Kahneman, donde en mercados grandes como el norteamericano, la idea de control es una ficción costosa. Algo que siempre he repetido en mis publicaciones es que prefiero la reacción antes que la anticipación. Las instituciones compraron Microsoft, Google y otras grandes con buen reporte, pero ese respaldo no se vio afirmado al día siguiente. Lo que me encontré al otro día fue una colección de compras institucionales en compañías pequeñas, sin flujo de capital hacia los grandes activos.
Es difícil aceptar que no controlamos nada, y por eso no tengo la convicción de que mi liquidación de posiciones fuera un acto ideal, sino que se trata de una postura humilde frente al alcance que puedo tener como inversor minorista. Donde la activación frente a señales múltiples paga más en períodos negativos de lo que renta la imitación a los grandes que mantienen. Citando nuevamente el experimento de Kahneman: "decida sus reglas de salida antes de entrar. Luego, obedezca" (no estoy de acuerdo del todo, ya que me considero un fundamentalista del contexto, pero sirve para la explicación). Durante tres meses, mi regla era clara, si la conjunción de indicadores clave (zona técnica, precio extendido, proyecciones inconclusas, capturas de contratos, divergencia en índices) coincidían, era mi señal de toma de ganancias. Situación que no se dio previamente como en miércoles y jueves. La disciplina del análisis no es solo un ejercicio de fuerza de voluntad, es una forma de limitar a mi futuro yo, para dejarlo sin opciones de decisión emocional.
La mañana del viernes, con el reporte de empleo confirmando el derrumbe, no me generó alivio, ya que obviamente uno prefiere un mercado alcista infinito, pero sí ha generado confianza en el yo del futuro. Un alivio que genera la confirmación de años de estudio, que algunas veces pueden verse quebrados parcialmente por una vela alcista o bajista en el corto plazo. La ilusión de control que nos da el seguir expuestos en el largo plazo siempre promete y entusiasma más, aunque lo que vemos en el monitor nos demuestre que claramente no tenemos certeza.
Si el domingo y lunes confirman la tendencia bajista, entraré en tipos de activos nuevos, no por una previsión de tendencias futuras, sino porque entiendo que es el escenario que más me favorece en este juego donde no tengo la ventaja. Kahneman ganó su Nobel probando que somos máquinas defectuosas de predecir riesgos, y Buffett ganó su prestigio entendiendo que la banca siempre le gana al cliente en el largo plazo, por lo que siempre intentó ser más dueño de las empresas que accionista. En momentos malos, la única ventaja competitiva a la que podemos aspirar como minoristas es el saber que nuestro cerebro nos engaña, y apostar en consecuencia por la precaución. Si vemos el gráfico del S&P 500, el sentido común nos dice que la tendencia está fuerte. Es mejor la sospecha permanente contra la amplia tendencia del mercado, que la confianza en que los grandes capitales vayan a tomar una postura que nos beneficie.
Se que es un tema algo abstracto, pero hasta no contar con más información me parece lo mejor especificar sobre activos o posturas concretas este fin de semana. Claro que el lunes puede retornar todo al alza y mis reflexiones no habrán sido válidas para este caso puntual, pero lo que intenté transmitir basado en mi experiencia de más de 12 años peleando con el mercado, es que el largo plazo que importa no es el aguantar activos indefinidamente, sino el porcentaje de las decisiones a lo largo de los años, donde el beneficio lo brinda el tener un criterio que acierte en la mayoría de las ocasiones.
El mal dato de empleo del viernes en Estados Unidos cambió todo lo que se venía dando en la semana para las divisas. El dólar se desplomó, lo que genera duda para los siguientes días, por lo menos hasta tener claro que la tendencia bajista se confirme. Lo positivo es que el inicio de las caídas se dieron a partir de los niveles técnicos más evidentes, lo cual ayuda a acelerar las ideas de venta sobre el dólar.
En cuanto a ideas concretas, mi postura será la compra de las divisas grandes frente al dólar, teniendo en cuenta que el impulso del viernes fue muy importantes y podría generar un retroceso de respiro a inicio de la semana. Pero a menos que se cancele íntegramente las caídas del dólar, solamente tomare posiciones en venta en la moneda estadounidense.
El evento de la semana en las materias primas fue el cambio de decisión del presidente Trump respecto a los aranceles aplicados a la importación de cobre que había anunciado previamente. El impuesto del 50% anunciado y que había generado compras, fue corregido con el anuncio de que solo se impondría a la importación de alambres de cobre, pero no para el cobre refinado. El precio cayó de los $5.800 a los $4.500 en un solo día, lo que vuelve al activo inoperable por el momento.
Tanto la plata como el crudo tuvieron caídas importantes a mitad y finales de la semana, siendo el oro una de las pocas materias primas que logró recibir compras importantes frente a la baja de la bolsa del viernes. Si bien debemos esperar a la apertura de la semana para verificar si continuará la caída, de ser este el caso, el oro proporcionará un vehículo de compras bastante útil. Si el metal vuelve a la zona de precios de los $3.500 en el futuro (GC) estaré comprando, aunque posiblemente me adelante a comprar algún activo asociado si las acciones comienzan la semana a la baja.
Las bolsas europeas imitaron el comportamiento de la estadounidense, teniendo importantes caídas jueves y viernes. La razón por la cual todavía no me atrevo a vender acciones de Europa es porque los reportes salieron mixtos y la volatilidad creció con estas noticias. Pero cuando pasen las fechas de algunos reportes en los próximos días, y si las caídas continúan, estaré buscando ventas.
Las negociaciones entre China y Estados Unidos por los aranceles fueron tomadas de forma negativa por los inversores, por lo que decidí cortar mi exposición a este mercado. Si bien la volatilidad de las caídas fue más leve que en el mercado norteamericano, las ventas fueron constantes. No hay un contexto técnico que ayude a definir una preferencia de compras o ventas, por lo que seguramente hasta mitad de semana no pueda plantear ninguna nueva idea en este mercado.
Dentro de las grandes empresas que presentaron reportes, algunas como Amazon, Google y Apple sufrieron caídas luego de los resultados, mientras que aquellas con un buen reporte como Meta y Microsoft no lograron mantener demasiado el entusiasmo comprador. En un comienzo, no veo la semana clara como para apuntar a compras en activos tecnológicos, por lo que pienso comenzar con compras en otros rubros hasta tener más claro si las caídas implican un retroceso o una reversa en las tendencias. Me interesan acciones como Franco-Nevada, Exagen y Las Vegas Sands para tener un abanico de diferentes sectores. Seguramente con la información de domingo y lunes tendré una visión mejor para plantear una mayor cantidad de ideas concretas.
Las caídas de los mercados más importantes repercutieron en los mercados menores, donde todos los emergentes se vieron afectados y realmente no encuentro oportunidades hasta no ver como evolucionan los primeros días de la semana.
La semana de cripto fue muy negativa, confirmando lo que se veía en la antesala de la semana previa, donde el capital institucional se retiraba día a día. De todas formas las caídas no son tan profundas como para evaluarlas como un cambio de tendencia, sino más bien se encuentran en márgenes de posible retroceso. Ya que en estos momentos de mercado bajista las criptomonedas tienden a correlacionarse con las bolsas, solamente intentaré compras si el mercado de acciones logra remontar. Entre las opciones disponibles me interesa Ethereum ya que tengo objetivos técnicos cercanos en $4.200.
Para el daytrading el escenario pinta bien. Los movimientos en marcos temporales menores están teniendo impulsos extendidos, y comenzaré la semana operando en acciones de tecnología, divisas y algo de materias primas. Los índices pueden dar buenas oportunidades de igual forma pero hay que estar muy atentos a los rangos. Prefiero una postura mucho más prudente en el SP500 o el Nasdaq, asegurando ganancias y seleccionando muy bien la tendencia a participar. En cambio, en el resto de activos veo posibilidades de tomar una postura más agresiva y apuntar a explotar más los recorridos. Tanto el euro como el yen tienen objetivos cercanos que intentaré aprovechar en la noche del domingo y la mañana del lunes si la apertura confirma la dirección del viernes.
Como comenté previamente, de una docena de acciones compradas que mantenía en el portafolio decidí tomar ganancias a partir del miércoles para cerrar la semana sin ningún activo en cartera. El lunes será un día de estudio para evaluar la postura de los inversores, y de ahí obtendré información valiosa para encarar las nuevas compras o ventas. En el ciclo que comenzó hace tres meses obtuve una ganancia de más del 30% de la cuenta de largo plazo, acorde a mi gestión de riesgo que no es para nada agresiva. Algunas de las posiciones que más rindieron en ese período fueron Nvidia, Microsoft y la coreana Woori Financial, pero también tecnológicas como TSM, Cisco y AMD entre otras. En el caso de Microsoft con una muy buena toma de ganancias de $430 hasta $550, ejecutando tres compras y saliendo luego del buen reporte. Ahora comenzaré un nuevo ciclo de posiciones en el correr de la semana, donde el mercado definirá si vuelvo al sector tecnológico o si cambio por algo completamente diferente.
La semana no tiene por delante noticias macroeconómicas de peso. Puedo mencionar la decisión de política monetaria del jueves 7 de agosto en Reino Unido, o el dato de empleo del viernes en Canadá. Te dejo el calendario completo en la web: Ver calendario
En cambio, en cuanto a reportes de compañías es una semana muy nutrida. No tan importante como la semana previa, pero con nombres importantes. La lista completa: Ver lista de reportes
Lunes: TSN - MELI - PLTR
Martes: PFE - CAT - LMND - MAR - AMD - LCID - MPC - RIVN - SNAP
Miércoles: UBER - SHOP - DIS - MCD - ABNB - DUOL - LYFT - OXY
Jueves: LLY - DDOG - WBD - PTON - PZZA - TTWO - MNST - COP
Viernes: TEM - FUBO - WULF - UA
Que tengas una buena semana. ¡Hasta la próxima!