El mercado sigue mostrándonos día a día que el análisis que podemos hacer de la bolsa en relación a la economía de Estados Unidos no es para nada una buena idea. La concentración de capital en un grupo de 10 o 12 empresas que forman parte del S&P500 hasta el momento no había sido suficiente como para pensar algún tipo de consecuencia directa en la toma de decisiones de los inversores. Comparando los anteriores movimientos bajistas del mercado, he notado que la extensión temporal de la actual recesión trae consigo una serie de consecuencias estructurales a la hora de evaluar el potencial de los diferentes instrumentos de inversión. Ya que hoy en día, la baja liquidez acerca bastante el análisis de largo plazo a las decisiones de corto plazo, no resulta tan extraño ver una intención de “apostar a lo seguro” pero sin dejar de “apostar” por parte de los grandes capitales. Los inversores de alto calibre están asumiendo riesgos en empresas que tienen el suficiente capital como para tolerar momentos de tortura, pero nunca evaluando como mejor opción la inversión menos riesgosa frente a la inversión más volátil. No se si compartirás esta interpretación, pero veo a los inversores tomando mayor partido por los oligopólicos que por las opciones de grandes ganancias potenciales en base a un buen rendimiento. Lo que antiguamente era una inversión de largo plazo en una especulación a futuro, se ha transformado en una inversión de mediano plazo sobre una oportunidad concreta.
El dinero se mueve a gran velocidad, y lo más atrayente de este actual comportamiento es lo rápido que los inversores han entendido que deben soltar la mano a sus inversiones de gran capitalización. La concreción de este comportamiento tiene como consecuencia un movimiento violento en los activos de mayor capitalización, derivando en una mayor atención mediática para estas empresas y atrayendo el foco de los operadores minoristas. Pero un interesante efecto secundario, es la materialización de las interpretaciones reales sobre el mercado en las empresas de capitalización media. Ya no resulta extraño a ningún analista que los grandes fondos de inversión no tengan una exposición relevante al S&P500, y no es habitual ver en portafolios de inversión de los gestores más importantes del mundo un porcentaje relevante de su cartera invertida en el índice del mercado estadounidense. En cambio, las empresas de menor relevancia dentro del índice de mercado se han vuelto más atractivas a ojos de estos inversores, frente a una postura mucho más frenética cuando se trata de invertir en las empresas grandes. Es decir, que existen un grupo de activos que son utilizados como vehículo de inversión en momentos de entusiasmo y con tiempos de inversión muy cortos, y otro grupo que se utilizan más asociados al histórico comportamiento de vinculación del potencial del activo en relación a la situación económica. El promedio de empresas estadounidenses que acompañan al S&P50 en su movimiento alcista es bastante bajo, y entiendo que esto no debe ser tomado como una señal de mercado, sino como la concreción de un sentimiento sobre cómo se encuentra el estado de la economía. Los inversores claramente no están evaluando como buena la situación general a nivel macroeconómico, y por esta razón prefieren concentrar el capital en un grupo reducido de activos. Pero frente a la imposibilidad de diversificar, prefieren tomar beneficios más rápido de lo normal para no quedar expuestos frente al final de la tendencia. El filtrar el comportamiento de las empresas top 10 en cuanto a capitalización nos permite tener una distinción mucho más clara entre el entusiasmo del mercado y el potencial general de la mayor parte de las empresas. Personalmente creo que el potencial de las empresas menores es mucho más certeramente evaluable frente a intentar apuntar a inversiones sobre las empresas de mayor tamaño, principalmente si hablamos de empresas en los rubros que están en el centro de atención de cada momento.
Creo que el tomar conclusiones sobre si la economía se está recuperando o no en base a una lectura de la bolsa como se ha hecho durante mucho tiempo es ahora muy poco preciso. La pasada semana tuvimos un ejemplo claro de esto con los datos de empleo, donde las cifras arrojaron que se han creado bastantes menos puestos de trabajo de los esperados mientras tenemos un contexto en donde la bolsa se encuentra en sus máximos anuales. Y en uno de los aspectos en que veo mayormente reflejada esta discordancia entre el foco de las inversiones y la actividad económica es en las inversiones cíclicas secundarias. Existen activos que suelen funcionar a manera de refugio para las inversiones en momentos donde el mercado no tiene la confianza suficiente de los analistas e inversores como para atraer mucho capital. En cambio existe también un grupo de activos que sí son más utilizados en momentos de mercados saludablemente alcistas. Las decisiones sobre dónde invertir el capital por parte de las instituciones se suele basar fuertemente en este concepto, pero en el momento actual he notado algo diferente. Varias de las empresas que han recibido bastante capital en el sector tecnológico en el último semestre realmente no han desincentivado la inversión en los activos de refugio. Es decir que el capital de las instituciones no se está fraccionando de la manera en que habitualmente lo hace, sino que los portafolios de inversión están divididos de forma más equitativa. Usualmente, cuando el mercado pasa a momentos buenos a nivel fundamental los activos de refugio ven menguada su capacidad de atraer capital y empeoran su rendimiento. Pero en estos momentos esto no está pasando, y estos activos para malos momentos del mercado cuentan con un nivel de inversión importante a pesar del gran rally alcista del mercado.
Entre varias razones que pueden justificar esto, se me ocurren tres que pueden representar una mayor influencia. La primera y más obvia, es que los inversores no tienen confianza en que la Reserva Federal pueda manejar de forma poco agresiva las subidas de tasas de interés pendientes. Las previsiones y los datos que van saliendo hacen bastante difícil el ilusionarse con la posibilidad de que las tasas no vuelvan a subir, y evidentemente el confirmar esto en el futuro va a generar una fuga de capitales de las acciones y la renta variable haciendo caer al mercado. Una segunda razón por la que los grandes inversores no están abandonando las acciones “más seguras” aunque les generen menor rentabilidad viene algo atada a la primera, y es que no tienen realmente mucha confianza en una recuperación de la situación económica en el futuro cercano. Que los datos no sean tan malos no significa que esto implique una recuperación inminente de la situación general, por lo que los inversores no ven oportuno dedicar un capital mayor a opciones de inversión más agresivas y rentables. Mientras que la tercera y a mi entender más clara razón, es que el volumen de ventas dentro de la tendencia alcista es muy bajo. Si no leíste mi artículo sobre el volumen y la liquidez actual podés hacerlo aquí para entender mejor la cuestión de fondo del tema. A un contexto de baja liquidez general, y si le sumamos el hecho de que el volumen de ventas es bajo, el mercado queda expuesto de manera mucho más rápida a movimientos bajistas frente a cualquier venta institucional o a momentos en que se dan múltiples tomas de ganancia. Las subidas agresivas en pocos instrumentos se están generando más que por un gran volumen de compras por una falta de intenciones de venta. Si realmente las instituciones inversoras estuvieran comprando el mercado podríamos ver volumen comprador en muchas otras acciones fuera de las top 10 de manera mucho más concreta.
Los índices de mercado en los que las empresas tecnológicas de mayor capitalización tienen un peso más alto son los que están respondiendo de forma positiva a la falta de ventas como el S&P500 y principalmente el Nasdaq. En cambio los índices donde se le otorga una ponderación uniforme a las acciones, es decir que todas representan lo mismo dentro del promedio de cálculo del índice, están todavía lejos de poder alcanzar nuevos máximos. El escenario de una nueva recesión tampoco parece algo cercano, pero de todas formas por el momento no se ven señales claras de confianza de los inversores en el mercado en general.
Si bien mi estrategia de selección de activos para invertir no se ve mayormente afectada por este hecho, una de las formas en que estoy enfrentando el escenario de divergencia de intenciones entre oferta y demanda es con la inversión en algunos activos en los que pueda sumar un contexto fundamental bastante positivo y que afecte la actividad de la empresa de forma muy importante en el corto/mediano plazo. Un ejemplo en el que entré bastante en detalle sobre inversiones de este tipo fue cuando en los correos del año pasado expliqué las razones por las que entendía que la empresa Uber iba a recibir el respaldo de los inversionistas frente a la salida a la luz sobre los casos de lobby al momento de que se aceptara el ingreso de la compañía para trabajar dentro de Francia. El artículo lo escribí hace exactamente un año, a principios de julio de 2022 cuando la acción estaba en un precio de $20 dólares. Como comenté es ese entonces, las pruebas de que la empresa logró tener influencia sobre el gobierno francés para lograr su aprobación generaba una alta probabilidad de que los inversores vieran ese caso de corrupción como una demostración del poder que puede tener la compañía y por ende de los beneficios que puede tener por encima de cualquier competencia e inconveniente. Efectivamente en julio de 2022 se dio el mínimo de cotización de la empresa en los $20 y desde entonces ha subido hasta los $44 actuales. Un rendimiento para Uber de más de un 100% anual.
En definitiva, mi intención es dejar en claro que si bien puede haber momentos en los que las opciones de inversión sean menos o más frecuentes dependiendo de los criterios de decisión de la estrategia de cada uno, siempre es posible encontrar opciones de activos que se puedan evaluar en base a criterios excepcionales y que abran la puerta a una oportunidad que no estaba prevista. Mi estrategia de inversión no se basa para nada en la búsqueda de oportunidades excepcionales, pero eso no quiere decir que no las busque o que no esté atento al surgimiento de ellas. Esto no implica pasar el día siguiendo las noticias, ya que este tipo de oportunidades son bastante concretas y siempre suelen seguir patrones similares. No hablo de noticias de las que constantemente surgen en el día a día. Aunque también es verdad que mis criterios no son universales, sino creados en base a mi estrategia y cada quien puede generar sus propios criterios para aprovechar este tipo de oportunidades.